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viernes, 25 de julio de 2014

Esencia del... | Crítica para Codalario de la integral de la obra organística de Georg Muffat

Esencia del órgano europeo
Brilliant edita la integral de una de las colecciones organísiticas fundamentales de finales del XVII.

Complete Aparatus Musicus-Organisticus. Obras de Georg Muffat. Adriano Falcioni. Brilliant Classics, 2 CD [94493], 2013. T.T.: 110:21.


  Fueron pocos los compositores en la segunda mitad del XVII que obtuvieron una influencia tan marcada de dos estilos en cierta manera opuestos: el francés y el italiano, siendo considerado, por otro lado, como un compositor alemán. Georg Muffat [1653-1704] fue un caso excepcional en ese aspecto. Nacido en Megève –Alta Saboya–, pasó una etapa en Paris entre 1663-1669, estudiando entonces nada menos que con Jean-Baptite Lully, de quien comenzó a absorber el estilo francés de una manera profunda. Posteriormente pasó un tiempo en Strasbourg, donde fue organista titular de su catedral, pasando posteriormente pos varias ciudades europeas: Wien, Praha, y Salzburg, ciudad en la que obtiene el puesto de organista y maestro de música [cubicularius] de la archidiócesis. Ya en 1682 se traslada a Italia, donde estudiará y formará su vertiente italiana, primeramente con Bernardo Pasquini y parece que tuvo contacto con Arcangelo Corelli –curiosamente ambos tenían la misma edad–, que pudo influir poderosamente en su obra, aunque otros autores defiende también la influencia del propio Muffat sobre Corelli, lo que nos sugiere un camino de ida y vuelta. Tras un período entre Italia y Salburg, viajó también a Munich, para terminar en Passau, donde obtuvo el puesto de Kapellmeister.

 Para muchos estudiosos, Muffat es considerado como el primer compositor realmente «internacional», en el que se aprecia una mezcla de tres estilos claramente definidos. Es además, un adelantado a su tiempo, en la medida que fue el primero que acercó el Concerto Grosso italiano y la Suite francesa a los países de habla germánica, que curiosamente coincide con la opinión que el mismo Muffat tenía sobre sí, como queda patente en alguno de sus prólogos de las ediciones impresas de sus colecciones. Su obra, que no se ha conservado hasta la primera edición de una obra en 1682 –salvo una sonata para violín de su etapa italiana, la única manuscrita y autógrafa que se conserva, además–, con la impresión de su célebre Armonico tributo –colección de cinco sonatas para orquesta, que posteriormente serían reelaboradas y ampliadas en una colección de 12 «Concerti Grossi» [Passau, 1701]. Destacan también sus dos colecciones de Suite orquestales: Florilegium primum [Ausburg, 1695] y Florilegium secundum [Passau, 1698]. 

 Sin embargo, el registro que traemos aquí nos muestra la vertiente del Muffat organista. Su Apparatus Musico-Organisticus es una colección de piezas para órgano, publicadas en Salzburg en el año de 1690. Contiene una serie de doce toccate en su edición original, que en la ampliada un año después añadía una passacaglia, una ciaccona y una pieza conclusiva bajo el sugerente título de Nova Cyclopeias Harmonica. La colección tenía como dedicatario al emperador Leopold I, y fue presentada en Ausburg en la coronación de Joseph, hijo de este. La colección alcanzó gran fama, hasta el punto de que se la consideró como una de las colecciones organísticas más importantes del sur de Alemania, a la altura de las composiciones de Johann Jakob Froberger o Johann Kaspar Kerll.  En ellas podemos observar un Muffat alemán, al menos en el tratamiento de las toccate, en las que desarrolla un estilo en cierta manera arcaico, propio del género, con fragmentos más propios de las canzone y otras formas fugadas propias del lenguaje para órgano del momento. En las primeras ocho toccate se puede apreciar la presencia de los ocho modos eclesiásticos, estando las últimas cuatro compuestas por cuartas descendentes –Mi menor, Re mayor, Do menor y Si bemol mayor–, lo que plantea un problema a la hora de su interpretación, pues esta no es posible es órganos con afinación mesotónica. La escritura de estas doce piezas, con estructura multiseccional, contrastes muy marcados y una variedad en la figuración extrema dentro de una obra, son reminiscencias del lenguaje de Girolamo Frescobaldi –que por cierto es mencionado por Muffat en el prólogo como uno de sus precursores. Otra clara influencia parece ser la de Bernardo Pasquini, quién acercó el lenguaje camerístico y del bajo continuo italiano a la música para teclado. También acude Muffat al estilo francés, como sucede en la Toccata Decima, en la que la forma tripartita y la figuración con puntillo nos trasladan de manera inmediata a la ouverture francesa.

  Las tres piezas añadidas en la edición de 1691 son quizá, las más célebres de la colección. Su Ciaccona, compuesta claramente en un estilo italiano, sobre un bajo descendente de cuatro compases, es un hermosos ejemplo de su escritura más elegante y delicada. La Passacaglia, sobre un bajo ascendente de ocho compases, es un claro ejemplo de la mezcla francesa e italiana de Muffat: «rondeau» francés y forma variación libre italiana. Ambas piezas carecen de indicación alguna de pedal, por lo que se deduce que fueron escritas indistintamente para órgano o clave. La Nova Cyclopeias Harmonica es una curiosa pieza que cierra la colección –de una dulzura ciertamente arrebatadora, por lo demás–, y que se inspira en Pitágoras como inventor de los intervalos musicales, ayudándose de aquella especie de yunque que le servía para investigar, por lo que para algunos ha supuesto como un precedente del celebérrimo Harmonious BlacksmithEl herrero armonioso– de Georg Friedrich Händel.

  Las interpretaciones del italiano Adriano Falcioni están llenas de contrastes, dominando muy bien todos los recursos y registros que la escritura de Muffat ofrece. Grabadas en el órgano de la Iglesia de Santa Maria Assunta, de la localidad italiana de Giove, que fue construido en 1998 por Cortinovis y Corna, cobran vida con la más poderosa de las sonoridades. La facilidad técnica de Falcioni consigue que la música fluya con soltura, resultando unas lecturas con unos tempi muy acertados, que remarcan mucho los contrastes de agógica existentes en la escritura.

  La música desarrollada por Muffat en su Apparatus es realmente compleja, tanto por su escritura llena de obstáculos técnicos, como por esa mezcla tan interesante pero extraña de estilos, lo que hace que no esté a la altura de cualquier intérprete. Considero que Falcioni logra aquí un trabajo realmente bueno, siendo capaz de mostrar con naturalidad cada aspecto alemán, francés e italiano que se encuentra a lo largo de las quince piezas que constituyen tan excelsa colección. Indispensable, pues, para todos los apasionados del órgano, también para los seguidores incondicionales de Muffat –me consta que los hay– e incluso para aquellos que quieran explorar nuevos territorios sonoros. Otro punto para Brilliant Classics; y van…

Publicado en Codalario el 06-IV-2014.

jueves, 6 de febrero de 2014

Órgano 'alla...' [crítica, para Codalario, del disco que Riccado Bonci dedica al órgano inglés]

Órgano alla inglese.
Fantástico recorrido por este manuscrito londinense que recoge piezas de algunos de los organistas británicos más talentosos de la historia.

The John Reading Manuscripts of Dulwich College. Riccardo Bonci. Brilliant Classics, 2013. T.T.: 67’07. Obras de John Blow, John James, Maurice Green, John Stanley, Mr. Seedo, William Croft, John Barret y John Reading.


  John Reading [1685/86-1774], conocido por cualquier persona en el mundo por haber legado a la humanidad una de las obras navideñas más afamadas de la historia: Adeste fideles –al menos así se la atribuyó Vincent Novello– fue, además, uno de los organistas más dotados de su generación. Comenzó su carrera ya desde niño, siendo cantor del coro de la Chapel Royal, donde parece conoció a algunos de los talentos más inmensos que la música inglesa haya dado a la historia: John Blow y Henry Purcell. Posteriormente su carrera declinaría a lo organístico, ocupando así numerosos puestos de importancia: «Fellow Organist» en el Dulwich College, St. John Hackney, St. Mary Woolnoth y St. Dunstan’s in the West. Alumno de Blow y maestro de John Stanley, Reading recopiló bajo su nombre una de las colecciones organísticas más importantes de la historia de Inglaterra: los llamados Reading Manuscripts. En ella, amén de una serie de volúmenes dedicados a arreglos del compositor sobre temas populares, se encuentran unos pocos con música puramente destinada al órgano –los volúmenes 92a, 92b y 92d, que se conservan en el propio Dulwich College; escuela independiente, fundada en el suburbio londinese de Dulwich en 1619 por el actor isabelino Edward Alleyn–, junto a otros nueve volúmenes de diverso tipo. Señala el Dr. John Carnelley que la datación exacta de dicha colección es muy compleja, señalando un lapso temporal aproximado entre 1717-1734.

 En los Reading Manuscripts encontramos, pues, piezas dedicadas al órgano por algunos de los contemporáneos del maestro Reading, de las que aquí se graban algunas de ellas. Destaca entre los diversos géneros practicados en la época el Organ Voluntary, suerte de composición específicamente organística, que solía ser interpretada durante la celebración de algún oficio religioso. Alrededor de 1700 el género solía estructurarse en dos partes: I. introducción de tempo lento; y II. Movimiento de tempo más veloz, que en ocasiones podía ser fugado. Algunas veces podía adjuntarse algún movimiento más, pero no era lo habitual. El llamado Double Voluntary solía jugar al contraste entre los dos teclados, realizando partes solísticas destinadas a la parte aguda [treble] y la grave [bass]. Esto solía ser muy habitual en las obras del Renacimiento, encontrando en este disco un de los ejemplos más tardíos en el A [double] voluntary –que termina con un gran tutti– del propio Reading. Otro de los géneros cercanos es el Trumpet Voluntary, que pareció ser creado para imitar, al clave, los pasajes que las trompetas desarrollaban en algunas masques –mascaradas– y odas durante la Restauración inglesa. Otro de los aspectos fundamentales del género es la denominación como «primer» o «segundo» voluntary, con lo que se especificaba si la pieza en cuestión debía ser interpretada en la primera o segunda parte del oficio de turno –es decir, antes o después de la lectura, o por el contrario al final del oficio. Los del primer tipo –como destaca el Dr. Carnelley– solían comenzar con una breve y lenta introducción, la cual era seguida por un solo para el registro de trompeta, corneto o flauta, usando en ocasiones el juego de los ecos. El segundo tipo es bastante similar, aunque en este la sección final se componía de una fuga de corte más serio.

  En estos Reading Manuscripts se observan dos estilos de la composición para órgano del momento: I. Un estilo contrapuntístico más arcaico, proveniente del Barroco temprano, con elaboradas ornamentaciones; II. Otro estilo más luminoso, con texturas más diáfanas, característico de principios del XVIII. Representan así el cambio de tendencia evidente que en la música inglesa pudo atisbarse en este momento, con la contraposición estilística entre algunos de los compositores aquí representados, incluso observándose una contraposición dentro de un mismo autor, como en el caso de Reading, en el que podemos apreciar obras en ese estilo más arcaizantes, mientras otras son ya claros ejemplos del nuevo estilo. 

  Un disco en el que los John Blow, John James, Maurice Green, John Stanley, Mr. Seedo, William Croft y John Barret van desfilando de manera absolutamente deslumbrante. La música es un dechado de dominio técnico y exquisito gusto. Tremendamente británica en el aspecto de combinar refinamiento, delicadeza y elegancia extremas.

  Riccardo Bonci, quien en unas escuetas líneas explica que ha intentado aportar una nueva visión a este tipo de repertorio, poniendo énfasis en las posibles influencias de otras naciones que en cada una de las piezas se pudiera tener –en estilo francés e italiano–, es quien nos hace llegar tan excelsa composiciones. Si bien es necesario ser un gran conocedor del estilo organístico del momento y de los tres países para encontrar esos matices tan singulares, lo que podemos destacar es la brillantez de su interpretación: fantástico en la técnica, nos da además una muestra absoluta de colores y contrastes de todo tipo. Ayuda, por supuesto, el hecho de estar grabado en el fabuloso órgano George England [1760], sito en la Christ’s Chapel of God’s Gift, de Dulwich –afinado con el La a 430 Hz. 

  La registración y el delicioso sonido de este instrumento; además de la delicada y solvente interpretación del organista italiano y una toma sonora realmente admirable, ejemplar; amén de tratarse de un repertorio realmente hermoso y muy poco transitado, hacen de este un disco absolutamente recomendable para cualquiera que guste de la música para órgano, pero también para todo aquel con un mínimo de refinamiento auditivo. Y todo a un precio que parece mentira. Otro punto más para Brilliant Classics, que siguen demostrando que los discos de calidad están al alcance de cualquiera.

Publicado en Codalario el 29-I-2013.