sábado, 15 de marzo de 2014

Emoción sin... [crítica, Para Doce Notas, del disco que La Compagnia del Madrigale dedica a Marenzio]

Emoción sin artificio
La Compagnia del Madrigale continúa se andadura en Glossa con un fantástico álbum dedicado al Marenzio madrigalista.

Il Primo Libro di Madrigali. Obras de Luca Marenzio. La Compagnia del Madrigale. Glossa [922802]. 2013. T.T.: 67:37.


  Tras aquel fantástico disco dedicado al Sesto Libro di Madrigali de Carlo Gesualdo –del que en su día realicé una crítica en esta misma revista–, el conjunto italiano La Compagnia del Madrigale continúa centrando su labor en el madrigal, pero en esta vez cambiando de maestro. Aparece como protagonista Luca Marenzio [c. 1553/1554-1599], del que se graban su Primo Libro di Madrigali a cinque voci novamente composti et dati in luce, publicado en 1580 en la imprenta veneciana del prestigioso Angelo Gardano. Se continúa así en el sello Glossa con la línea que sus compatriotas La Vanexiana y Claudio Cavina dejaron inconclusa –solo grabaron su Sesto y Nono libros. Luca Marenzio es uno de los grandes maestros que la historia del madrigal nos ha dejado. Autor de nueve libros, que contienen algunas de las piezas más sobresalientes del género, no es este un autor que destaque por lo ambicioso de su escritura. Me explico: en Claudio Monteverdi podemos encontrar una búsqueda expresiva a través de la experimentación en los aspectos formales, en la implicación compositiva a una escala muy profunda, una reflexión absoluta; en Carlo Gesualdo la encontramos a través del uso más absolutamente arriesgado y extremo de algunos recursos compositivos inusuales, los cuales nunca se habían utilizado a ese nivel. En Marenzio es distinto, lo que no significa que su dominio consciente de la retórica y los recursos compositivos en boga en su momento no aparezcan constantemente en estas piezas. A pesar de su juventud –este libro lo compuso con tan solo 26/27 años–, la hondura expresiva es patente. Escoge con mimo los textos sobre los que va a trabajar, pues el «simbolismo» –entiéndase el concepto en el período en el que estamos– es una parte fundamental en el trabajo del maestro de Coccaglio. Se mueve en la disonancia –aunque de una manera tremendamente sutil–, también en el contrapunto imitativo, en el uso del cromatismo, el cambio de unos modos a otros como recurso retórico, en un uso audaz de la armonía –3ªs. paralelas, 6ªs. y hasta 10ªs.; incluso en su Secondo Libro di Masdrigali [1581] llega a usar una modulación por enarmonía para destacar un aspecto textual. En sus primeros libros el tono es algo más amable, más pastoril y liviano, aunque siempre queda espacio para la gravedad, entendida desde una perspectiva absolutamente directa, sin ornamentos innecesarios. Si la música de Marenzio es maravillosa es en buena parte debido a esta ausencia de la vacuidad. Todo en sus madrigales es sentimiento en estado puro, que sale de un texto primigenio al que se pone una bella música que encaja a la perfección con el mismo. «Simple y llanamente».

  El disco se completa con tres piezas extraídas de colecciones ajenas a este primer libro. De la colección Dolci affetti [1582] se graba aquí su breve y fantástico madrigal In quel bel nato, así como la curiosa y hermosa Sestina, que tiene la peculiaridad de estar compuesta cada una de sus partes por un maestro distinto, algunos grandes representantes de la escuela romana: Giovanni Maria Nanino, Giovanni Battista Mosclaglia, el propio Marenzio, Giovanni de Macque, Francesco Soriano y Annibale Zoilo. El disco se cierra con otro madrigal de bella factura encontrado en Primo fiore della ghirlanda musicale [1577].

  Algunos de los miembros de La Compagnia del Madrigale –sobre todo su trío fundador: Rossana Bertini, Giuseppe Maletto y Daniele Carnovich– tienen una dilatadísima experiencia en el campo del canto histórico y especialmente en la interpretación del repertorio madrigalístico. No debemos olvidar que fueron miembros de Concerto Italiano y La Venexiana –los dos conjuntos históricamente más importantes en la interpretación de este repertorio a finales del siglo XX y comienzos del XXI–, lo que automáticamente les cualifica como idóneos para seguir transitando por esta mezcla tan apasionada de texto y música que tanta relevancia tuvo en la Italia de los siglo XVI y XVII. Sus interpretaciones son fascinantes: se paladea y vive el texto –qué importante resulta esto–, las líneas se conciben como un equilibrio permanente entre los momentos de tensión y distensión melódica, lo armónico se destaca en su sencillez, poniendo el foco en aquellos momentos que así lo requieren. Es de ley nombrar al resto de los seis cantores protagonistas –además del trío fundador ya mencionado: Francesca Cassinari, Elena Carzaniga y Raffaele Giordani. Su vocalidad se diría casi perfecta para este repertorio: voces límpidas, redondas pero incisivas cuando es requerido a nivel retórico, expresivas y en las que se observa una pasión indudable. Cuando un intérprete acomete un registro de una manera tan honesta y entregada es difícil ponerle un pero.

  Escuchar en tiempos como estos, en los que parece que la vida se ha convertido en una pantomima perenne, cuando parece que no hay especio para la verdad sin ambages, para el sentimiento puro, honesto, para plantarse a disfrutar de algo hecho con entrega absoluta, este disco supone una auténtica bocanada de aire. No es música fácil, es cierto. Cualquier oído no está hecho para ella, pero para aquellos oyentes avezados o simplemente aquellos que tengan una sensibilidad abierta a otro tipo de sensaciones, este disco les parecerá un regalo caído del cielo. Además, Glossa siempre crea discos que son un auténtico lujo, un objeto cultural que va mucho más allá de la mera música –si es que esto no es ya suficiente. Una presentación cuidada y siempre elegante, acorde al máximo con lo que recoge el registro –el trabajo de Valentín Iglesias ya es bien conocido por los seguidores del sello–, con unas interesantes y pensadas notas críticas –firmadas por Marco Bizarrini– y algunas reproducciones fantásticas del original de la edición de 1580. Hagan una cosa: compren este disco, lleguen a casa o el coche –mejor si no hay ruido que pueda entorpecer el proceso–, pongan el disco en su reproductor favorito y escojan la pista 6 [Dolorosi martir]; creo que a partir de ahí estará todo dicho.


Publicado en Doce Notas el 27-II-2014.

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