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viernes, 25 de enero de 2013

Mis "10" de 2012

   Aprovechando que por fin estoy liberado de ciertas obligaciones que me han mantenido ocupado al 100% desde comienzos del año, quiero dejar constancia aquí de esos discos que me han marcado en este 2012, esos discos que, novedades discográficas de este año, hayan supuesto lo mejor en este 2012 en el ámbito en que me muevo musicalmente. No es que sea yo muy dado a este tipo de listas, sobre todo porque a veces son muy injustas y resultan totalmente insuficientes, pero creo que es de justicia destacar aquellos discos que a uno le han emocionado, cambiando la cara, o sencillamente, mejorado como persona. Conste que es una lista totalmente subjetiva, fruto de mis gustos más personales y cuyas diez plazas resultan más que insuficientes para todos los discos estupendos que se han grabado este año y que seguramente mercieran estar en dicha lista.

   Dicho lo cual, he aquí mis "10" para este 2012:

Agostino Steffani [1654-1728].
Mission.
Cecilia Bartoli & I Barocchisti - Diego Fasolis.
Decca Classics [4784732] [CD] / [743605] [DVD].

   
   Este era, sin duda, uno de los dicos más esperados del año, por muchos músicos, melómanos... pero sobre todo por las horadas de fanáticos seguidores de la mezzo romana. ¡Y a fe que la espera mereció la pena! Un disco absolutamente memorable -como ya nos tiene acostumbrados la Bartoli en sus registros discográficos-. Una de obra de arte total, desenterrando del olvido -no absoluto, pero sí innecesario- al que la fantástica obra de Steffani estaba sometida. Aquí hay todo lo mejor de Bartoli en lo vocal, pero también en lo expresivo. La aparición de Philippe Jaroussky es todo un valor añadido al producto, y la fantástica aportación en el aparato instrumental de I Barocchisti resulta todo un acierto, destacando mucho el aspecto teatral de la música de Steffani. Una conjunción sublime.
El DVD, por su parte, nos aporta todo lo mejor del disco, pero añade algunos fragmentos sublimes más para el disfrute, además de presentar unos espacios, paisajes y teatralidad fabulosos en lo visual. Maravilloso trabajo, que complementa al CD, convirtiéndose en una dupla absolutamente imprescindible para cualquiera.


Antonio Vivaldi [1678-1741].
Aitor Hevia & Forma Antiqva - Aarón Zapico.
Winter & Winter [910 185-2].


   "Sí, bueno, otras 'estaciones' más". Esto es lo que diría alguien que no ha escuchado el disco que ahora reseñamos. Sobre todo, porque de ser así, lo que saldría de la boca de dicha persona sería lo siguiente: "no, definitavmenete no son otras 'estaciones' más". Y creo que ese, en parte, es el mejor elogio que se le puede dar a este disco. Sí, porque si tenemos en cuenta la ingente cantidad de versiones de la celebérrima obra vivaldiana, y que la versión de los asturianos más universales pueden colocarse, si ningun tipo de compleos, entre las primeros opciones deseadas para su escucha, ya lo estamos diciendo todo. ¿Y qué tiene este disco para llegar tan alto? Pues -y dejando a un lado los "interludios" modernizados de Caine y compañía- encontramos aquí energía a raudales, frescura, dinamismo, una lectura profunda, colmada e contrastes, vital, que incita casi a la danza. El papel del solista es casi estroférico y el "acompañamiento" -si es que puede llamarse así- por parte del conjunto barroco es asombroso, destacando, una vez más, su profuso, colorista, omnipresente y deslumbrante continuo. No, no son unas 'estaciones' más, así que ya saben...


Tomás Luis de Victoria [1548-1611].
Collegium Vocale Gent - Philippe Herreweghe.
Phi [LPH005].


   El 2012 ha sido un año muy ajetreado y creativo para el gran Philippe Herreweghe, que ha creado para su sello Phi la friolera de cuatro discos -nada menos que BACH [dos veces], Victoria y Beethoven han desfilado por ellos-. Podría haber destacado aquí su maravillosa versión de la H-Moll Messe, pero creo que aún este disco supera la cima creadora del bueno de Herreweghe. Y es que el belga transita aquí por la que es, casi con total seguridad, la obra cumbre en la producción del "abulense universal". Una lectura contenida, que nos acerca mucho a la retórica de finales del Renacimiento -sí, porque el maestro es sabedor de que el texto no puede pasarse por encima, que es valor indiscutible para el desarrollo ulterior de la pieza-. La sonoridad elegida es de tipo "belga-holandés-, la que acostumbra a utilizar, destacando las sonoridades graves y la carnosidad de las líneas. Creo que hay realmente mucha expresividad, gran intensidad en este registro. Se detiene en cada afecto -sí, en Victoria también los hay-, en cada figura, en cada pasión. Una visión carnal del sufrimiento. Completa el disco con algunas obras de esas que dejan sin respiración, en versiones igualmente fascinantes y referenciales. Pocas veces podrán escuchar una visión tan melancólica y expresiva del Versa est in luctum a 6 u otra tan imponente del Taedet anima meam a 4.


Jean Richafort [c.1480-c.1547].
Hyperion [CDA67959].


   Cualquier nueva versión del Reqviem [in memoriam Josquin] a 6 de Jean Richafort, pasa ya casi directamente a engrosar cualquier lista de imprescindibles, porque la belleza y factura de la pieza así lo obligan. Estamos, en mi opinión, ante una de las mejores obras, no solo del Renacimiento europeo, sino de la historia de la música occidental. Si uno no se remueve y desestructura con el Introitus o el Kyrie es que algo falla. Música de tal belleza que consigue casi elevarte a la más absoluta de las alturas. Las seis voces que componen Cinquecento se detienen en una interpretación calmada, contenida, en la que destacan las sonoridades graves. Siguen en cierta manera la línea de Paul Van Nevel y su Huelgas Ensemble -cuya versión, inevitablemente viene a la cabeza de uno, pues sigue siendo para mí la mejor-, sobre todo en el carácter, la manera de destacar todo lo que entraña la pieza y la sonoridad, aunque respetan las tesituras y no persiguen tanto la tensión en las disonancias. Consiguen una versión que se sitúa justamemte detrás de la grabada por los belgas. El disco se completa con una colección maravillosa de preciosos motetes, algunos de los cuales nos descubren a maestros muy poco transitados hoy día y con una calidad compositiva más que importante. Como versión que complementa a la de Van Nevel tiene un lugar indiscutible en cualquier musicoteca de los apasionados por la polifonía franco-flamenca.


Raquel Andueza, soprano & Jesús Fernández Baena, tiorba
Anima e Corpo [AeC002].
 
   Este maravilloso disco fue, en su día, objeto de una amplia crítica en este mismo blog, por lo que me remito a dejar aquí mis entregadas palabras, que no pueden menos de inclinarse ante la belleza y cercanía a la perfección de este registro. Eso sí, no sin antes dejar claro lo que este disco puede provocar, resumido sin más en la siguiente frase: "un disco que hace mejor al que lo escucha".


William Byrd [1540-1623].
The Great Service & other English music.
The Cardinall's Musick - Andrew Carwood.
Hyperion [CDA67937].


   14. Este es el número con que viene representado este disco en la The Byrd Edition que el conjunto británico lleva a cabo desde hace años. Se dice pronto, catorce discos ya dedicados al genio británico más elevado en lo musical que ha dado la historia. Solo por este hecho, ya debemos regocijarnos, pues el saber que TCM continuaran con su empresa supone toda una alegría para los apasionados por la música de Byrd -entre los que me encuentro; lo confieso: es una debilidad-. En este disco se alejan ya del repertorio sacro latino que copara sus trece anteriores grabaciones. Para ello, se centra en la que posiblemente es la gran obra sacra en inglés de Byrd: su The Great Service. Desde mi punto de vista, Byrd no alcanza en sus obras en lengua vernácula la excelencia y las cotas geniales a las que llega en su corpus latino -por numerosas razones que nos llevaría mucho relatar; quizá en una entrada pueda reflexionar sobre ello-, pero sigue tratándose de piezas de una factura fascinante. El grado simbiosis entre TCM y Byrd es tal, que comprenden la obra del británico casi a la perfección. Contando en su plantilla con los cantantes habituales en otras grabaciones de la serie, consiguen una lectura brillante, enérgica pero contenida, elegante y devota. Pura esencia british.


Harmonia Mundi [HMU807555].


   Pocos conjuntos vocales en el panorama de la música clásica están al nivel actual del que goza Stile Antico. A pesar de su tremenda juventud, el conjunto va ya por su séptimo álbum. Un disco inspirado en temática sacra, concretamente en la Semana Santa, en el que encontramos piezas de compositores británicos, franco-flamencos, españoles e italianos, todo un tour de force de recopilación estilística en pleno Renacimiento. Además, el registro contiene una pieza contemporánea compuesta ex profeso para el conjunto por John McCabe, grabado en primicia mundial aquí. La manera en que estas magníficas voces transitan por el repertorio del XVI europeo es simplemente fascinante y evocadora en grado sumo. Su brillantez, sonoridad, expresividad, empaste, equilibrio, afinación... son realmente admirable y denotan un talento abrumador, pero sobre todo muchas horas de duro trabajo. La calidad artística de este conjunto y sus continuos éxitos y aciertos les están catapultando a la cima de los conjunto vocales británicos, o lo que es lo mismo -con permiso de algún que otro belga-, a la del mundo. Todos sus discos son un ejemplo -sí, desde aquel ya "lejano" Music for Compline-, pero la calidad de este le hace colocarse probablemente con el mejor, junto a Heavenly Harmonies.


David Kellner [1670-1748].
Phantasia [Music for Baroque lute].
José Miguel Moreno.
Glossa Music [GCD 920112].


   Cuando uno artista de un talento abrumador tarda tanto en grabar un disco, a uno le da por reflexionar sobre ciertos aspectos. Es quizá interesante plantearse como a mayor talento también es mayor la reticencia al "éxito", al estar en las casas de los demás, es decir, el sentido de la honestidad y humildad asciende poderosamente. Si tenemos en cuenta el caso de Jose Miguel Moreno, nos damos cuenta de lo ínfimo de su discografía -aunque absolutamente eximia-, sobre todo si la comparamos con la cantidad de años de carrera que lleva a sus espaldas. Por otra parte, a uno le lleva a plantearse que quizá cuida, mima y espera cada grabación como si fuese la última, no registrando un álbum hasta no estar plenamente convencido de sus posibilidades. No sé cuales son las circunstancias reales de tan larga espera -diría que de ocho años, nada menos-, pero su regreso ha sido glorioso. Y es que Moreno es, a mi parecer, una de las figuras rutilantes en la interpretación de cuerdas pulsadas a nivel mundial, pudiendo compararlo con algunos de los nombres más inmensos, como el Paul O'Dette o el msmo Hopkinson Smith. No les tiene nada que envidiar. Sus registros anteriores avalan sus interpretaciones tanto en vihuela, guitarra española, tiorba o, como en este caso, el laúd barroco. Ya en aquel maravilloso Ars Melancholiae dio buena cuenta de lo que es capaz de hacer con un laúd en su  manos. Vuelve ahora con la figura de David Kellner, un maestro apenas tranistado entre los "pulsistas", por lo concreto y breve de su obra. Graba aquí la colección Auserlesene Lauten-Stücke [1747] en primicia mundial, con 17 piezas de una belleza fascinante. Aquí hay de todo, sobre todo phantasias, pero también piezas de danza de todo tipo, y una chaconne -con la que se abre el disco- que esté entre lo más bello de la producción laudística de todo el Barroco europeo. La interpretación de Moreno es elegante, delicada, cuidada, con una pulsación brillante, tersa, límida. La emoción que contiene estas interpretaciones es absolutamente deslumbrante. Pura esencia del láud.


Jacob Clement [1510-1555].
Jacob Clement.
Huelgas Ensemble - Paul Van Nevel.
Deutsche Harmonia Mundi [88697780692].
 

   Jacob Clement, más conocido como Clemens non Papa -me ahorraré la célebre anécdoa de su nombre-, es sin duda uno de los maestros franco-flamencos más fascinantes, con una obra más importante y sobre el que se ha transitado bastante menos de lo deseado. Ante esto, una grabación monográfica de su obra, y ante que la interpretación estuviera en manos del conjunto que quizá mejor interprete este repertorio franco-flamenco de los siglos XV y XVI, uno solo puede regocijarse. Era para muchos un disco esperadísimo, precisamente por las dos razones que acabo de esgrimir. La música derrocha belleza, emoción, complejidad, retórica, y se encuentran aquí algunas piezas que están entre lo mejor de su producción. Van Nevel y los suyos -extraordinaria plantilla vocal- se acercan a casi todos los géneros que hay en su repertorio, de la mano de chansons, motetes y misas, en las que las voces transitan entre tres, cuatro, cinco y seis partes. Desde luego, me parece un absoluto ejemplo de cómo acercarse a este repertorio, así como todo un muestrario del "sonido Huelgas" tan característico y qué tanto nos gusta. Van Nevel no se detiene ante la lucha de modos, disonancias y el uso de semitonía subintellecta. Un disco depara momentos fascinantes, en los que uno casi se eleva, y otros en los que vuelve a la tierra para quedarse abolutamente asombrado por la facilidad de hacer tan sencillo y hermoso lo que es tan extremadamente complejo. Han vuelto a hacerlo.


Jean Mouton [c.1459-1522].
The Tallis Scholars - Peter Phillips.
Gimell Records [CDGIM 047].


   Cualquier novedad discográfica que proceda de las mente de Peter Phillips y las voces de su magnífico The Tallis Scholars es siempre un evento artístico de magnitudes muy considerables. Este año el bueno de Jean Mouton, que pasa por ser uno de los mayores talentos de las cinco generaciones de franco-flamencos, está empezando a ser considerado como merece, a tenor de las novedades discográficas alrededor de su figura -este y otro registro, realmente bueno, de The Brabant Ensemble y Stephen Rice-. Estamos aquí ante un disco absolutamente asombroso, y lo es por mucho motivos: la calidad del repertorio, la novedad en buena parte del mismo, la deslumbrante calidad interpretativa... que hacen del mismo un álbum absolutamente indispensable. De tres a ocho partes, así, con una facilidad pasmosa, de dobles coros a contrapuntos intrincados extremos, del intimismo más delicado a la grandilocuencia más contenida. Este es un disco multidireccional, pero que nos llega como un continuum, sin aristas. La visión con la que Phillips se acerca a estas obras es la habitual en su grupo, marca de la casa, con dos voces por parte -aunque aquí utiliza en varias piezas solo una por parte, sobre todo en las que son a 8-, con limpidez de líneas, equilibrio, afinación inmejorable, brillantez en sopranos y tenores, altos poderosos/as, bajos omnipresentes... puro British sound y sobre todo puro Tallis sound, pues ellos en buena parte han sido los encargados de crear ese sonido "panbritánico". Un disco que para muchos dice ser ya el mejor de toda su discografía. No sé si puedo llegar a aventurarme tanto, pero sí diré que estamos ante uno de los de arriba, que quizá se situemos entre los cinco mejores, lo cual, teniendo en cuenta la ingente discografía y la calidad de la misma, es una garantía de éxito y disfrute.

sábado, 15 de diciembre de 2012

The Choir Project al día [15-XII-2012]

Philippe de Monte [1521-1603]: Missa Ultimi miei sospiri a 6.
Cinquecento [Renaissance Vokal].
Mass about Madrigal, sacred about secular...


    For Stephen Rice
"Philippe de Monte was one of the most extraordinarily prolific composers of the Renaissance, perhaps of all time. Certainly in the madrigal genre he outstripped all competition, with no fewer than thirty-four books published between 1554 and his death in 1603, containing over a thousand individual pieces. While his sacred output is less voluminous, it is nonetheless impressive, with thirty-eight Mass settings, approximately 250 motets, and 144 madrigali spirituali.

    Born in 1521, Monte appears to have been a choirboy at the church of St Rombout in Mechelen. He worked in Italy for several periods, including a spell as music tutor to the Pinelli banking family in Naples. In the 1550s he was associated with the chapel of Philip II of Spain, visiting England in that capacity for the wedding of Philip to Mary Tudor; his meeting with William Byrd on that occasion probably led to an exchange of eight-part motets between the two composers in which they bemoaned the fate of Catholics in England (Monte: Super flumina Babylonis; Byrd: Quomodo cantabimus). But it is for his thirty-five-year tenure of the post of Kapellmeister at the Austrian Habsburg court that Monte is best known. Employed by Emperor Maximilian II in 1567, he remained in Habsburg service for the rest of his life, despite a change of emperor (Rudolf II ascended the throne in 1576) and his own requests from 1578 onwards for permission to retire. His work is described in Grove’s Dictionary as ‘unfold[ing] in unhurried, sometimes quite melismatic lines, [with] little evidence of post-Tridentine concerns about textual clarity’. As will become apparent from this recording, such a broad statement covers considerable variety in techniques and in atmosphere.

    The madrigal Ultimi miei sospiri by Philippe Verdelot is among the finest and best-known secular pieces of the earlier part of the sixteenth century. As one of the early pioneers of the madrigal, Verdelot was also among the first to compose examples of the genre for as many as six parts, a texture which offers significant opportunities for contrast between high and low groups of voices, or other combinations. Such techniques form a major part of the text-setting strategy of this generation of madrigalists, with the text-obscuring properties of imitative counterpoint offset by the chance to re-hear the same words sung by another group of voices. Although madrigals of the 1520s do not approach the levels of chromaticism seen later in the century, the idiom is nonetheless highly expressive, due to these composers’ command of textual accent (impressively, since the majority of them, including Verdelot, were not native Italian speakers), and of tessitura. An instance of the latter is found in Ultimi miei sospiri at ‘Dite, o beltà infinita’ (‘Speak, O infinite beauty’) where the change of voice from narrative to interlocution is marked with a new entry on the highest pitch yet heard. Verdelot’s artistry is again observable towards the end of the piece where the long notes of ‘Tornat’in me’ (‘return to me’) appear to be guiding the music towards a peaceful ending, but a final effort at energetic movement is made on ‘ch’io non vorrò morire’, as the narrator rages against the dying of the light.

    Such recognizable musical characteristics made Verdelot’s madrigals (and indeed motets) eminently suitable models for the imitation Mass genre that dominated the later sixteenth century. As formulated by the theorist Pietro Cerone, writing in 1613, the essence of this technique is to transplant sections of polyphony into crucial moments of one’s Mass setting, more or less in the order that they appear in the model. This represents only part of the spectrum of borrowing techniques used in the century preceding Cerone’s remark: thematic transformation, juxtaposition of polyphonic sections in quite different ways, recomposition of imitative counterpoint, all found their place in the sixteenth-century imitation Mass. Monte’s technique in his Missa Ultimi miei sospiri does however resemble that described by the theorist: each Mass movement begins with a version of the madrigal’s opening, albeit slightly varied. Elsewhere he is relatively sparing in the use of borrowed material: examples include Domine Deus (‘Lord God’) in the Gloria, which adapts ‘Dal tuo fedel’’ (‘that your faithful one’) from the madrigal, and per quem omnia facta sunt (‘through him all things were made’) in the Credo, taking the phrase ‘Gitene ratt’in ciel’’ (‘go swiftly to heaven’). This latter phrase is also recast in triple time to form the basis of the Osanna.

    In common with many of his contemporaries, Monte divides his Mass movements into formal subsections. The Et incarnatus section of the Credo is one example: here the solemnity of the words is underlined by a full, slow chordal texture, followed by a brief upper-voice section for the Crucifixus. Another division separates the Christological section of the Credo with that dealing with the Holy Spirit and the Church: the latter is notable for its syncopated figures, a compositional device that adds to the vigour of this largely joyful final section. It also injects a certain madrigalian feeling to the movement, though such syncopation is in fact absent from Verdelot’s model."

    In my opinion, this a fantastis Mass satting about a italian Madrigal. I think the style of Monte and Verdelot is relatively distant, but I think the work he does in this Mass is very careful with the original Madrigal.
The performance is woderfull: crystalline, wonderful pitch, fantastic sound, good balance, really expressive... to complete an album that is essential for all Renaissance polyphony fans.

sábado, 1 de septiembre de 2012

The Choir Project al día [01-IX-2012]

Jacob Regnart (c.1540-1599): Quare tristis es, anima mea? a 4
Cinquecento (Reniassance Vokal).
Franco-flemish master around Europe.

   Stephen Rice, musicologist and conductor of The Brabant Ensemble, says about Regnart and his music:
"In contrast to the dearth of information we have about many of even the best-known Renaissance composers, the life and activities of Jacob Regnart are comparatively well documented. The reason for this is his long and almost continuous employment in the service of the Imperial Habsburg family, the running of whose chapel establishments was meticulously noted. Regnart was also the composer of several popular collections of German songs in three parts, and the wide dissemination of his music also contributes to our knowledge of his life and works.
It is not uncommon in early modern Europe for more than one family member to join the same trade or profession: among composers one thinks of the brothers Arnold and Hugo de Lantins in the early fifteenth century, and Antoine and Robert Févin around 1500. Jacob Regnart is unusual, however, in being one of no fewer than five brothers who were all ecclesiastical musicians. Two, Charles and Pascasius, were employed by the Spanish Habsburg king, Philip II; Augustin was a canon at Lille; and the best-known other than Jacob was François, who worked at Tournai and later for the Austrian Habsburgs, and by whom numerous motets and chansons survive. Augustin published a motet collection by his brothers, to which François contributed twenty-four pieces, and Jacob ten.
   The relative ages of the brothers are not known; Jacob seems likely to have been born in the early 1540s. He entered Habsburg service as early as 1557, presumably as a boy chorister, though by 1564 he was being paid the standard salary for an adult singer. Apart from a spell studying in Italy in the late 1560s, Regnart remained in Habsburg service until his death on 16 October 1599; during that time he worked under the emperors Maximilian II and Rudolf II and the Archduke Ferdinand, in Vienna, Prague and Innsbruck. His publications of secular music appeared at regular intervals from the 1570s onwards, often achieving several reprints. His sacred music also was published in quantity, though some publications are lost and other works survive only in manuscript. Perhaps the most important of Regnart’s publications (in his own eyes, at least) was the series of three books of Mass settings published in 1602/3. Although these emerged posthumously, Regnart himself left an extended dedicatory preface to the emperor Rudolf II in the first volume, so it would appear that he was working on this ‘complete edition’ before his death. In it he describes himself as having served ‘for many years as Vice-Master of the [Imperial] choir’.

   Regnart’s style is not dissimilar to that of his slightly older compatriot, Orlandus Lassus. Regnart and Lassus, indeed, shared numerous biographical details, both having worked as expatriate singers from a young age (Lassus in Naples), both remaining for long periods in the service of one family (Lassus at the Dukes of Bavaria in Munich), and both achieving wide recognition through their publications. The two composers were known to one another, moreover: Lassus recommended Regnart to the Saxon royal court in 1580, though Regnart did not move to Dresden. No contemporary composer matched Lassus’s output of works in different genres, though with his German songs, Italian-style villanelle, and sacred music, Regnart came closer than most. Regnart’s music can be differentiated from that of Lassus, however, by his slightly more conservative approach, showing a greater interest in working out contrapuntal ideas, whereas Lassus was increasingly pithy and concerned with the rhetorical projection of the text.

   Perhaps the most unusual piece on this recording is the setting of Quare tristis es, anima mea? (‘Why are you cast down, O my soul?’—words from Psalm 42). The Psalm text is intended to be reassuring, but Regnart’s setting begins in a highly destabilized tonality, avoiding a full cadence for the first fifteen bars. When the piece does settle down, it nevertheless remains in an anxious Phrygian tonal area, associated with lamenting. Regnart evidently wished to emphasize the heaviness of the soul rather than the comfort of God in this case".

   In my opinion, this piece is really wonderful, especially by the use of chromaticisms and its character tremendously painful, all in a clearly Franco-Flemish style.

   This performance is awesome, precisely because it highlights the plaintive character and the use of "Musica ficta". The voices are fantastic, with fantastic tunning and sonority.
Essential disc for provide insight into the music of this, unfortunately, little known author.