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viernes, 19 de junio de 2015

«El talento de...» | Crítica, para Doce Notas, de la monografía de David Schulenberg sobre Carl Philipp Emanuel Bach

El talento de un hijo a la sombra del padre
El autor estadounidense firma un fantástico y completo texto que viene a llenar el hueco existente entre las monografías dedicadas en los últimos años a uno de los grandes compositores del XVIII.

The Music of Carl Philipp Emanuel Bach. David Schulenberg. Rochester, University of Rochester Press, 2014. 434 pp. ISBN: 978-1-58046-481-9.


   El pasado 2014 fue un año realmente intenso en la celebración de efemérides de gran importancia, especialmente de algunos de los compositores más trascendentales que el siglo XVIII haya legado a la historia de la música occidental. Casos como el de Jean-Philippe Rameau o Christoph Willibald Gluck fueron muy celebrados. También lo fue el caso que aquí nos ocupa, Carl Philipp Emanuel Bach [1714-1788], a todas luces uno de los compositores más destacados durante todo el siglo XVIII, que ayudó a regenerar la manera de concebir el arte de la creación musical. A pesar de que en España esta efeméride pasó sin pena ni gloria –prácticamente como la mayoría de ellas–, sí que fue realmente muy celebrada, especialmente en países más cercanos al desarrollo vital y creativo del autor, como Alemania.

   Si bien, la importancia de nuestro protagonista le ha hecho merecedor de una intensa actividad musicológica alrededor de su figura y obra, este texto que aquí presentamos, bajo el título de The Music of Carl Philipp Emanuel Bach, viene a completar la visión sobre él de la manera más elocuente posible, pues en cierta manera aporta datos y se centra en repertorio y obras que no se habían tratado hasta el momento, lo que da per se un valor inconmensurable. Así, David Schulenberg, musicólogo estadounidense e intérprete de instrumentos de teclado históricos, autor por lo demás de algunos libros y artículos de importancia, relacionados en general con la familia Bach –especialmente en cuanto a la obra para teclado de Johann Sebastian, así como la figura de los dos primeros hijos de este–, nos presente en este libro una amplia perspectiva de toda su obra, no únicamente la de teclado –que por otra parte es la que más ha sido estudiada e interpretada–, sino también de sus composiciones vocales –sacras y profanas–, orquestales y de la música de cámara. Lo sitúa de una manera muy razonada dentro de su contexto social e histórico, pues ello es fundamental para comprobar cuál fue la elección en su manera de componer en base a lo que conocía y a las opciones de las que disponía. El autor no muestra medias tintas y explicita con meridiana claridad el porqué de que Carl Philipp rechazara el estilo compositivo de su padre y se afanara por buscar su lugar en un período realmente convulso en lo estético y con constantes cambios en la manera que se tenía de concebir la música.

   No se trata en realidad de una biografía o un estudio únicamente centrado en su obra, sino que el autor combina de manera muy sabia ambos elementos, construyendo así una fascinante biografía compositiva. Un estudio sobre su obra estructurado en torno a doce capítulos a través de los cuales Schulenberg se afana en aclarar por qué unos géneros y no otros, por qué este o aquel modelo, dónde reside la estética compositiva del segundo hijo del Kantor. Así, sitúa la acción en un capítulo introductorio que titula Emanuel Bach in context, que aunque corto sirve para centrar el devenir de las trescientas páginas posteriores. Los tres capítulos siguientes están dedicados a su formación y estancia en Leipzig, así como su paso por otras ciudades: A Student in Leipzig; Leipzig: First Works; From Lepizig to Frankfurt (Oder) and Berlin. Posteriormente la etapa en Berlin –inevitable revisar su relación con Friedrich II en la corte prusiana–: Joining the Court: Bach at Berlin; Bach’s Works of the 1740s: Sonatas, Concertos, Trios; Berlin and After: Songs and the Aesthetic of Vocal Music –capítulo muy interesante, pues se sumerge en él en su música vocal de pequeño formato, la cual estaba bastante desatendida por la musicología, para dar algunas claves fundamentales sobre su estilo compositivo aquí y sobre los cambios que se producen en la estética del momento en este tipo de géneros, como en lied–; Leaving the Court: Music Mainly for Concerts. Para finalizar con la etapa de Hamburg –su período más cercano a la iglesia como compositor y Kantor–: The Later Keyboard Music; Church Piece and Oratorio at Hamburg; Swan Songs.

   Sorprende la ausencia total de ilustraciones entre sus numerosas páginas, sin embargo, Schulenberg es prolijo en la reproducción de partituras en todos los capítulos, haciendo de muchas de ellas análisis breves pero muy interesantes y necesarios para clarificar los aspectos comentados en el texto. Además, se pone a disposición del lector una página web en la que se aportan numerosos materiales gráficos, así como auditivos, que sirven como un complemento magnífico a la lectura. Lástima que los audios disponibles estén únicamente en MIDI y no se trate de grabaciones reales de las obras –lo que en el caso de los pasajes para teclado no hubiera resultado muy complicado para el propio autor de la monografía–.

   Estamos, pues, ante un texto de primer nivel, una perspectiva nueva, amplia, sin ambages, bien trabajada, que muestra la labor de un talentoso hijo que debió vivir a la sombra del genio de un padre del que renegó en estilo, pero al que admiraba con orgullo, consciente de que, aunque anticuado en su manera de hacer, había logrado llegar a la cumbre de la creación en aquello que él mismo practicaba. Un libro que celebra a las mil maravillas los 300 años de su nacimiento, mostrando de manera honesta la figura de un compositor de primer orden, que si bien no está en el mismo escalón que su padre –quién lo está, por otro lado–, sí es uno de los compositores de mayor importancia durante el siglo XVIII, al cual actualmente se está empezando a valorar en su justa medida. Libros tan excelsos como este ayudan mucho en esta exigua –hasta el momento–, pero loable labor.

Publicado en Doce Notas el 23-IV-2015.

miércoles, 18 de febrero de 2015

«Larga vida a...» | Crítica, para Doce Notas, del libro sobre el Thomas Morley editor e impresor

Larga vida a la musicología
Fantástico estudio sobre la vida de uno de los compositores ingleses menos transitados por la musicología, que muestra además una extraordinaria perspectiva del mundo de la edición e impresión musical en las islas británicas.

Thomas Morley. Elizabethan Music Publisher. Tessa Murray. Woodbridge, Boydell Press, 2014. 285 pp. ISBN: 978-1-84383-960-6.


    Los avances que han tenido lugar en la musicología en las últimas décadas son realmente fascinantes. Echar una vista atrás –sin desmerecer en absoluto el trabajo que muchos estudiosos llevan realizando desde bien entrado el siglo XX en esta disciplina– para comprobar cuál era la visión de un musicólogo al acercarse al estudio de una figura compositiva y su contexto, y pasar a continuación a compararlo con la praxis actual en el mismo caso supone todo un ejercicio de clarividencia. El grado de contextualización y la forma en que los autores de los textos son capaces de sumergirse en el mundo humano y profesional de aquel al que estudian supone todo un lujo para los lectores y otros estudiosos. El libro que presentamos aquí es un claro ejemplo de ello, pues resulta, a todo punto, una referencia imprescindible para el estudio de Thomas Morley [c. 1557-1602], uno de los autores ingleses más importantes del Renacimiento, que sin embargo pasa por ser uno de los menos estudiados por los expertos, al igual que de los que menos se interpretan –la ausencia casi total en su catálogo compositivo de piezas sacras le ha afectado notablemente en este aspecto–.

     Encuadrado dentro de la colección Music in Britain, 1600-2000 –un poco justa su presencia aquí en lo temporal, hay que decir–, que coeditan Byron Adams, Rachel Cowgill y Peter Holman, este Thomas Morley. Elizabethan Music Publisher supone un fascinante viaje a la Inglaterra de la segunda mitad del siglo XVI, ahondando con absoluto rigor y una fluidez textual considerable en los aspectos biográficos del autor, uniéndolos de manera muy natural con su desarrollo profesional, cediendo especialmente el protagonismo, como no podía ser de otra forma aquí, a su faceta de editor e impresor.

     Estructurado en torno a once capítulos el texto comienza con los habituales apartados previos al estudio. Un prefacio breve, los correspondientes agradecimientos, lista de ilustraciones aparecidas, así como de las tablas de datos que se adjuntan en el texto, un apartado dedicado a las abreviaturas usadas, y el que me parece de mayor interés, un apartado dedicado a las convenciones editoriales, en el que la autora apunta los aspectos a tener en cuenta en relación con la transcripción de los textos originales, los nombres, los títulos de las obras, la conversión de las monedas en los datos originales, las fechas –por el tema de la adopción del calendario Juliano– y el uso para las referencias de página y folio. Breves subapartados que facilitan en mucho la lectura y la comprensión de los datos.

     Los dos primeros capítulos están dedicados a la etapa formativa de Morley, el primero de ellos a su infancia como cantor en Norwich –su ciudad natal–, así como su posterior nombramiento como maestro de los niños cantores en la catedral de dicha localidad; mientras que el segundo se centra más en su etapa juvenil, cuando fue admitido para estudiar música en la Oxford University, aunque parece que nunca llegaría a asistir como alumno presencial, y especialmente su salto de músico de iglesia al de empresario, sin duda el más sustancial de su carrera. Dos capítulos que sirven para aclarar algunas dudas que estaban pendientes en cuanto a su fecha de nacimiento, su infancia en Norwich y su desempeño profesional en la iglesia, además de su formación o no en Oxford y su relación alumno/maestro con William Byrd –quien le influyó de manera muy notable–.

    Los capítulos tres y cuatro se detienen en el aspecto del contexto musical, especialmente el editorial, el primero de ellos en lo referente al mercado de la música que la autora denomina recreativa –entendiendo el concepto en su contexto–, dedicando apartados muy esclarecedores en cuanto a la impresión musical en Inglaterra antes de 1590 –recordemos que en Inglaterra la primera publicación real completa data de 1575, con las Cantione Sacræ de Tallis y Byrd, cuando en Europa ya se estaba editando e imprimiendo desde comienzos del siglo XVI–, además del tipo de consumidores musicales que encontramos en la Inglaterra en este siglo, la manera en que la música circulaba por el país, el cambio de gustos y manera de consumir por el nuevo público; mientras, el siguiente capítulo se centra en la organización de la imprenta musical centrada en la capital británica, como se controlaba y gestionaba la impresión musical, así como el monopolio establecido por la reina Elizabeth I en manos de Byrd y el final de este.

     Los capítulos cinco, seis y siete se dedican íntegramente a la carrera desarrollada por Morley en lo referente al mundo editorial e impresor. El primero de ellos narra la consecución del monopolio de Morley por parte de la reina, no sin antes hacer alusión al sistema establecido para la consecución de un monopolio, para terminar con un apartado dedicado al monopolio tras la etapa de Morley. El sexto lo dedica al negocio editorial del autor, la economía de la editorial y lo ingresos de sus publicaciones. El séptimo capítulo se centra en el negocio como impresor –es necesario diferenciar entre el del editor y este–, refiriéndose al proceso a seguir a la hora de imprimir, el establecimiento de la imprenta, la rentabilidad económica de la misma y haciendo alusión a algunos casos particulares que supusieron un punto de inflexión en su desarrollo profesional.

    Los capítulos 8 y 9 analizan en que forma Morley responde a las necesidades del mercado a través de la elección de obras para sus clientes. Primeramente en relación al madrigal, dedicando apartados a la propagación del género y otras formas relacionadas, así como su acercamiento como compositor a dicho género profano –sus diversas publicaciones, las transcripciones que realizó y las antologías que editó e imprimió–. El noveno se centra en otros géneros, pues tras haber copado y establecido por completo el mercado de los madrigales ingleses se centró en otros géneros, especialmente dedicados a la música para consort y los ayres para laúd, aquello que se consumía de manera recreativa. Además se nos habla de la publicación de su A Plaine and Easie Introduction to Practicall Musicke, un manual musical de autoinstrucción que supuso la culminación de su proyecto editorial más ambicioso y que concluyó en 1597.

     Los dos capítulos finales [diez y once] sirven como fabuloso epílogo a toda la carrera de Morley, pues en ellos se nos da cuenta de su la importancia real que tuvo su labor en el mundo de la impresión, el impacto que tuvieron sus publicaciones, en definitiva, cuál fue su legado –su modelo sirvió como patrón editorial en los siguientes veinte años a su desaparición–.

     Se cierra el libro con una serie de cinco apéndices inteligentemente introducidos por la autora, que sirven de guía en el camino para la mejor comprensión de diversos aspectos: una tabla con las dedicatorias de Morley en sus publicaciones; la transcripción de la patente musical del autor en 1588; una tabla con los ingresos percibidos de por vida por sus publicaciones; una relación con las publicaciones llevadas a cabo por Morley y William Barley como impresores en Little Saint Helnes; las publicaciones de Morley como compositor. Los detalles de las colecciones son excelentes, con el título completo y todos los detalles de las piezas contenidas.

     Este es, pues, un libro de absoluta referencia ya no solo en el tratamiento de la figura de Thomas Morley y su labor como editor e impresor –más que la de compositor–, sino que lo es también en cuanto a la situación de la edición e impresión musical en la Inglaterra de finales del XVI. Un trabajo excelente el llevado a cabo por Tessa Murray, que Boydell Press ha sabido publicar para el solaz de los apasionados estudiosos, intérpretes y lectores de este período tan fascinante.

Publicado en Doce Notas el 06-II-2015.

miércoles, 4 de febrero de 2015

«Un maravilloso cierre...» | Crítica, para Doce Notas, del libro que Graham Sadler dedica a Rameau

Un maravilloso cierre para el año de un genio
Magnífica aportación bibliográfica, que llevada a cabo por quien es una de las grandes autoridades en el universo del dijonés, pone punto final a la efeméride «rameauniana» en el ámbito musicológico.

The Rameau Compendium. Graham Sadler. Woodbridge, Boydell Press, 2014. 281 pp. ISBN: 978-1-84383-905-7.


    Sin duda, llegando ya al final de este Année Rameau, y haciendo como es debido balance del mismo, la situación es más que favorable. Las cosas se han gestionado bien –¡quién fuera Francia!– y han sido muchas las aportaciones de importancia que se han realizado desde el pasado enero. Como siempre sucede en estos casos la mayor parte de los descubrimientos y publicaciones fundamentales viene de la mano de la interpretación y la discografía. Sin embargo, la musicología también ha dejado algunos elementos de interés máximo en el mundo bibliográfico. Encabeza la lista el libro realizado por Sylvie Bouissou, probablemente la monografía definitiva que estábamos esperando. En otro escalón se encuentra libros como el que aquí presentamos, que suponen aportaciones de notable calibre y ayudan a completar una visión poliédrica y fundamentada de la figura de Jean-Philippe Rameau [1683-1764], sin duda uno de los grandes genios que haya dado la humanidad a la historia de la música.

    Pocos autores más autorizados sobre el compositor de Dijon hoy día que Graham Sadler. Excepcional musicólogo, es Profesor Emérito en la University of Hull, además de profesor e investigador en el Birmigham Conservatoire y la University of Oxford. Especialista en la música francesa de los siglos XVII y XVIII, ha dedicado gran parte de su tiempo a investigar y publicar sobre Rameau. Sus artículos sobre las óperas «rameaunianas» en sus diversos aspectos son auténticas referencias en su ámbito. Es además editor de las versiones de Zoroastre y Zaïs que parecen en la Rameau Opera Omnia –es miembro del comité editorial de la misma–. Con la ocasión de la efeméride que ya termina Sadler presenta este compendium en el más estricto significado del término, que se sitúa como una referencia absoluta para todos aquellos investigadores, estudiosos y apasionados que en el mundo hay de la obra de Rameau.

     Estructurado a la manera habitual de un compendio, comienza el libro con una breve biografía sobre nuestro protagonista, fantásticamente bien condensada en apenas trece páginas –Sadler es el autor de la entrada sobre Rameau en el The New Grove. Dictionary of Music and Musicians, así que sabe a la perfección de qué manera tiene que redactarse una biografía de este tipo–, a la que le antecede la correspondiente introducción del autor, en la que aportar las explicaciones pertinentes sobre su texto y mostrar los numerosos agradecimientos que estos casos obligan. Tras las biografía se pasa a la lista de voces que van completando el compendium, por orden alfabético y que muestran –con un cómodo *– otros términos contenidos en una voz que asimismo poseen una voz propia, lo que facilita mucho la búsqueda y la asociación de términos. Además, al final de cada entrada se presenta unas abreviaturas que sirven para mostrar las referencias bibliográficas más importantes respecto a cada una de ellas, las cuáles pueden consultarse en la pertinente lista terminando ya el compendio. Previa a esta bibliografía se añade un excelso cuadro de la producción de Rameau, establecidas en dos grandes campos: composiciones musicales –se estructura del siguiente modo: obras para clave, motetes, cánones, arias para una o más voces, cantatas, música incidental, y óperas– y escritos teóricos. Para las composiciones se añaden algunos datos básicos, como su fecha y lugar de publicación, el editor, el tipo de subgénero en el caso de las obras escénicas, además de su lugar y fecha de estreno, o el nombre de libretista si se conoce. Las obras aparecen por orden cronológico, aunque se añade como dato de interés el número que ocupan en el Catalogue thématique des œuvres musicales llevado a cabo por Sylvie Bouissou y Denis Herlin, con la colaboración de Pascal Denécheau.

     El libro se completa con algunas ilustraciones que apoyan de manera gráfica el contenido de las voces, aunque debemos decir que se añaden menos de las que hubieran sido deseable, al igual que se hubieran agradecido algunos ejemplos musicales más.

   En cualquier caso, este libro se presenta como una fuente fundamental para la consulta de cualquiera de los aspectos relacionados con su vida y obra, porque Sadler ha sido tremendamente escrupuloso a la hora de añadir las numerosas voces, intentado que cada una aporte algo significativo. La variedad de términos que se presentan es fantástica. Cualquier dato, por mínimo que parezca, importa. Se añaden en el mismo algunos datos de reciente descubrimiento, además de corregirse otros que se habrían malinterpretado desde hace años o que no habían sido comprendidos de manera correcta en el contexto adecuado. Un aporte indispensable para el «Año Rameau», que se cierra, como decimos, con un balance más que positivo, y que hace que no podamos evitar envidiar a nuestro país vecino –aunque el libro es británico, el impulso francés por celebrar la efeméride se ha hecho notar en gran parte del mundo–, que nos sigue llevando centurias de ventaja en esto de la protección y proyección del patrimonio artístico-cultural-musical.

Publicado en Doce Notas el 23-XII-2014.

jueves, 11 de diciembre de 2014

«Muchos más que unas...» | Crítica, para Doce Notas, del libro que Esther Morales-Cañadas dedica al Padre Soler

Mucho más que unas sonatas para clave
La autora española nos presenta esta breve pero interesante visión sobre la vida y obra del compositor gerundense, en la que presenta algunos datos de interés y poco conocidos hasta el momento.

Antonio Soler, un visionario ilustrado. Intento musical y biográfico razonado. Esther Morales-Cañadas. München, AVM Edition [Jenaer Beiträge zur Romanistik, 4], 2014. 176 pp. ISBN: 978-3-95477-021-2.


     Por increíble que parezca, para muchos el Padre Antonio Soler [1729-1783] es un compositor casi desconocido dentro del panorama de la música española anterior al siglo XIX. Para otros, un compositor notable que destacó por su largo centenar de sonatas para clave, herederas de las sonatas «scarlattianas» y que componen, por otro lado, uno de los corpus para teclado más sustanciales y fundamentales en la historia de la música española. Sin embargo, son muy pocos los que tienen conocimientos más o menos profundos sobre su producción artística, de una calidad exquisita y que fue llevada a cabo a lo largo de una vida con numerosos puntos de interés.

     Aun con el notable esfuerza que la comunidad musicológica internacional ha realizado en torno a su figura desde mediados del pasado siglo, contando además en España con la fantástica labor llevada cabo por Samuel Rubio desde la década de 1960 –a la par con algunos trabajos de José Subirá y posteriormente algunos de Miguel Querol–, no ha sido hasta la década de 1990 y en adelante que los trabajos sobre el Padre Soler han comenzado a proliferar y volverse más exhaustivos y minuciosos. Así, es obligatorio alabar el trabajo llevado a cabo de manera especial por algunos musicólogos españoles, como Paulino Capdepón y especialmente Javier Sierra. Precisamente este último es quizá el autor referencial actualmente para la comprensión de la vida y obra de Soler, merced a su texto Vida y crisis del Padre Antonio Soler (1729-1793) [Madrid, 2004], quizá el texto que ha servido de base fundamental a la autora del libro que aquí comentamos.

    El libro que nos ocupa, Antonio Soler, un visionario ilustrado. Intento musical y biográfico razonado, ha sido editado por la editorial alemana de la Akademische Verlagsgemeinschaft München, lo que convierte la figura de Soler en universal. La autora del libro, Esther Morales-Cañadas, musicóloga y clavecinista sevillana que reside desde hace años en Alemania, nos presenta una breve semblanza de la vida y obra del Padre Soler. Estructurado en torno a sus principales períodos vitales, se concentran las casi 200 páginas en siete capítulos que van desarrollando todo su periplo vital y creativo, desde los primeros años de su vida –nació en Olot, Girona–, hasta sus últimos años de vida, pasando por su llegada al Monasterio de El Escorial, lo que ella denominada «años pretenciosos» [1760 a 1766], su «etapa musical consolidada» [1766-1778] y la crisis anímica en sus últimos años.

      Nace este libro de la celebración del 230 aniversario de su fallecimiento el pasado 2013, cuando le es encargada a la autora una biografía organizada sobre el autor. A pesar de que la atención sobre su figura ha sido relativamente amplia, la mayor parte de los trabajos estaban dedicados a su obra, dejando un poco de lado los aspectos biográficos, por lo que este libro supone una sustanciosa aportación en este apartado algo desatendido –excepción hecha del ya mencionado libro de Javier Sierra y algún otro de hace ya demasiados años–.

     ¿Qué hacer cuando los documentos sobre cierto compositor ya han sido en su práctica totalidad descubiertos –al menos eso parece, pues nunca se puede estar seguro en este tipo de búsquedas– y han sido publicados con anterioridad por otros autores? Es decir, ¿qué se puede, pues, aportar al respecto? Pues lo que inteligentemente ha hecho la autora del presente texto ha sido presentar a un Soler como hombre de su tiempo –algo que no siempre se hace en las biografías, que terminan por aislar al protagonista de las mismas de su contexto–, para intentar plasmar cual fue su personalidad de la manera más razonada posible en base a los documentos existentes, pero también gracias a una comparativa con otros de los grandes autores europeos del momento. Se centra además en su perfil de teórico, dedicando un capítulo entero a su tratado fundamental, Llave de la modulación, y antigüedades de la música en que se trata del fundamento necessario para saber modular: theórica, y práctica para el más claro conocimiento de qualquier especie de figuras, desde el tiempo de Juan de Muris, hasta hoy, con algunos cánones enigmáticos, y sus resoluciones [Madrid, 1762], al que no se le presta hoy con la asiduidad necesaria la atención merecida.

    El libro apuesta por mostrar con claridad estos aspectos fundamentales en su carácter y sus relaciones personales y profesionales para facilitar con esa base la comprensión sobre sus aspectos biográficos y a posteriori su creación artística. Se ofrecen numerosos documentos gráficos –algunos en color–, un número considerable de fragmentos musicales –en ediciones modernas, no facsimilares–, además de una cantidad notable de documentos de tipo epistolar que arrojan una nítida luz sobre muchos de los aspectos tratados a lo largo de las páginas. Interesante, por lo demás, aunque no especialmente relevante, el apéndice dedicado al estilo y los adornos en su obra para clave, que si bien es un tema que puede abordarse con muchísima más profundidad, siempre viene bien a modo de referencia y especialmente al ofrecerse bajo la mirada de una clavecinista y habitual intérprete de estas obras.

     Un libro, que a pesar de lo breve y de ser en realidad un «intento» biográfico –la modestia del proyecto y su autora quizá hubieran podido ir un poco más allá en su ambición–, supone un acercamiento fundamental sobre el Padre Soler. Se razona, se documenta, se persigue, se debate, se reflexiona, se plantean otras posibles visiones y se discuten algunos razonamientos dados previamente por otros autores, a los que se planten nuevas explicaciones. A pesar de que en ocasiones el lenguaje resulta poco académico y no se tiene siempre el deseado cuidado por las reglas ortográficas propuestas por la RAE, este libro es, sin duda, la mejor aportación que Morales-Cañadas ha podido hacer por el bien del lector y por la justicia de la figura del Padre Soler, lo que garantiza una lectura amena, interesante, que arroja mucha luz y que invita poderosamente a la reflexión. Quizá más indicado para aquellos con algún conocimiento previo sobre el compositor, su contexto y la situación musical europea del momento, pero que tampoco está contraindicado para aquellos que simplemente deseen acercarse de una manera breve pero muy reflexiva a esta figura, que, como uno tiene claro tras la lectura del presente libro, es uno de los grandes maestros de la historia de la música española.

Publicado en Doce Notas el 03-XII-2014.

lunes, 10 de noviembre de 2014

«Por lo caminos...» | Crítica, para Codalario, del libro de López Cano para Amalgama


Por los caminos de la palabra 
Un fantástico manual que nos acerca un poco más al complejo mundo de la retórica musical en el Barroco europeo. 
Música y retórica en el Barroco. Rubén López Cano. Barcelona, Amalgama Edicions [Amalgama textos, 1], 2011, 239 pp. ISBN: 978-84-89988-67-5.


  Si acudimos al DRAE, a propósito del presente libro, podemos encontrar lo siguiente: 
Retórica.

(Del lat. rhetorĭca, y este del gr. ῥητορική).
1. f. Arte de bien decir, de dar al lenguaje escrito o hablado eficacia bastante para deleitar, persuadir o conmover.
2. f. Teoría de la composición literaria y de la expresión hablada.
3. f. despect. Uso impropio o intempestivo de este arte.
4. f. pl. coloq. Sofisterías o razones que no son del caso. No me venga usted a mí con retóricas.
 


  Aparentemente, el concepto de retórica puede estar claro para casi cualquiera de nuestros lectores, al menos en lo referente a su acepción puramente lingüística. Lo que ya quizá no todos conozcan es la relación, realmente estrecha, que esta y la música tuvieron desde bien entrado ya el Renacimiento en la Europa del siglo XVI. Los compositores de los siglos XVI, XVII y XVIII estaban realmente muy versados en el arte de la retórica, pues su formación humanística era profunda. Aunque puesto en práctica notable desde 1535, fue especialmente en el Barroco cuando los compositores europeos se preocuparon por aplicar los conceptos de aquello que se entendía por retórica clásica sobre el estudio de algunos aspectos de la música de su tiempo. El autor da como dato interesante que el primer análisis que se conoce sobre una obra completa, en el que se aplican las figuras y conceptos de la retórica, es el realizado por Joachim Burmeister [1564-1629] sobre el motete In me transierunt a 5 de Orlandus Lassus [1532-1594], que fue realizado en 1599, pero publicado en su tratado Musica poética: definitionibus et divisionibus breviter delineata, de 1606.

  El presente libro, escrito por Rubén López Cano en el año 2000, pero publicado en España en 2011 por la editorial barcelonesa Amalgama Edicions –que inaugura, además, la serie Amalgama textos–, supone el acercamiento en español más sustancioso y referencial a la ya comentada interconexión entre ambas artes. 

  Por medio de dos partes claramente diferencias, pero cohesionadas, el autor mexicano –musicólogo especialista, entre otros ámbitos, en semiótica y retórica musical– nos va desgranando los aspectos fundamentales a tener en cuenta a la hora de acercarse a la retórica musical. La primera parte, que se divide en tres capítulos, se centra en los fundamentos de la retórica como disciplina propia –dando así cuenta de su nacimiento y evolución–, pero también en su relación con el arte musical en el Barroco, para terminar explicando el sistema retórico musical. Esta parte es quizá la de lectura más ardua, pues contiene aspectos muy técnicos –algunos harto complejos–, que pueden echar a priori para atrás al lector. Sin embargo, el conocimiento profundo del tema tratado, además del buen hacer en la escritura, hacen que los capítulos no resulten tediosos, sino que los conceptos parezcan clarificarse paso a paso según avanzamos por las páginas. En un asunto como el de la retórica, la implicación de los conceptos previos es vital para que la asimilación de los conocimientos posteriores sea adecuada. Si existen lagunas, la tormenta de datos y la exigencia intelectual de la propuesta a nivel global supondrá un absoluto caos.  

  La segunda parte, sin ninguna duda destinada en mayor medida –aunque no solo– a la praxis, se detiene –también a través de tres capítulos– en la explicación de la decoratio literaria y la musical, es decir, básicamente lo referente a las figuras retóricas, para terminar con un enorme apartado, que no es otra cosa que un catálogo detallado de la mayor parte de las figuras retóricas existentes, que han sido extraídas de los principales tratados europeos desde principios del siglo XVII hasta la segunda mitad del XVIII. Además, la manera de presentarlas resulta todo un acierto. Primero por su estructuración por tipos, dependiendo si afectan a la melodía, armonía o a varios elementos musicales, y después por el desarrollo en ellos de una serie de subapartados que resultan muy clarificadores y útiles a la hora de localizar a cada una de las figuras –aunque haya muchas que puedan comprenderse en varios de estos a la vez–. Cada una de las figuras se presenta con su nombre original, su nombre en español, las diversas ortografías del mismo, además de los otros nombres con que aparecen denominadas en varios de los tratados. Esto de por sí ya es todo un hallazgo que facilita muchas cosas, pero es que además en la mayoría parte de la figuras aparecidas se añade una definición de la misma desde el punto de vista de la retórica oratoria y la literaria, amén de los indispensables ejemplos musicales en los que se puede aplicar de manera práctica todo el corpus teórico desarrollado previamente –solo cabe lamentarse por el hecho de que algunas figuras carecen de estos–. Concluyen esta magna obra una serie de apéndices de gran utilidad e interés máximo: una breve relación biográfica sobre los diversos autores aparecidos a lo largo del libro, además de la correspondiente bibliografía –extensísima, lo que nos da buena muestra del gran trabajo realizado por el autor–, así como un índice de las figuras retóricas descritas que nos facilita en mucho la búsqueda directa. 


  Estamos, sin la más mínima duda, ante un libro absolutamente referencial, que si bien va más dirigido hacia la práctica interpretativa –como el propio autor señala en la introducción–, no debe ser pasado por alto por cualquier estudioso, no ya de la retórica musical –para quien debe ser un manual de cabecera–, sino para cualquiera relacionado de manera directa o indirecta con la musicología, la interpretación histórica, la praxis interpretativa de otros períodos, la interrelación texto-música. Incluso, a pesar de ser un tema tan específico, recomendamos su lectura para todos aquellos alejados de la musicología o de la práctica musical, pero que quieran abrirse a experiencias intelectuales complejas de carácter multidisciplinar. En cualquier caso, este es sin duda el mejor texto en español para acercarse desde cualquiera de los puntos de interés. 

Publicado en Codalario el 03-XI-2014.