viernes, 3 de abril de 2009

Decepcionante debut, futuro incierto


Fecha: 4 de febrero de 2009
Lugar: Auditorio Ciudad de León
Contexto: Primer concierto del Ciclo de Artes Escénicas y Músicas Históricas
Programa: "La música estremada y del mundanal ruido". Polifonía sacra y profana española del s. XVI (obras de Cristóbal de Morales, Tomás Luis de Victoria, Francisco Guerrero, Juan Vázquez, Juan del Encina y Mateo Flecha "el Viejo")
Intérpretes: Coro Antiphonarium - Jose Luis Basso, dirección



Con tal rimbombante y rebuscado título se presentó -en una sede alternativa a la oficial, que será el Teatro Emperador de la capital leonesa - el primer Ciclo de Artes Escénicas y Músicas Históricas, creado por el INAEM para estrenar la reciente creación -aunque tardará en ver la luz de manera "física"- del Centro Nacional de las Artes Escénicas y Músicas Históricas (CAEMHis), esa especie de centro dedicado al estudio, recuperación e interpretación de toda música española, iberoamericana, europea, y relacionada con España en general anterior al siglo XVIII.
Basta decir que lo que se sabe acerca de este proyecto es más bien poco, aparte de que tiene prevista su inauguración para el 2011 y que próximamente saldrán a concurso público las plazas de los encargados de las diversas facetas del proyecto, como la del director del centro así como las de los directores del coro y la orquesta barroca que se crearán como formaciones residentes.
Como hasta el momento no se produjo tal concurso, este recién creado Coro Antiphonarium -que recibe el nombre de un códice, depositado en la Catedral de León, que contiene un número muy elevado de piezas musicales dedicadas al rito mozárabe- no es otra cosa que una especie de apaño que el encargado en funciones de este ciclo, el director de escena Gustavo Tambascio (aunque esto no queda tampoco muy claro), ha ido dando forma para cumplir con este primer compromiso del estreno mundial de esta nueva agrupación. Y uno se pregunta, ¿de veras merece la pena presentar a nivel mundial una chapuza semejante?
El coro está formado por algunas de las voces supuestamente más cualificadas en este tipo de repertorio en cuanto al ámbito español se refiere. A muchos le sonarán varios de los nombres que aparecen en plantilla por su participación en conjuntos españoles dedicados a la interpretación histórica -aunque de dudosa excelencia- y hay también presencia leonesa -por aquello de no dejar de lado los dichosos regionalismos-. Pues bien, con tal panorama y las prisas con las que me consta que se ha desarrollado el proyecto, el resultado no podía ser diferente al que fue, más aún si tenemos en cuenta que el director invitado para tal estreno resultó ser el "reputadísimo experto" en polifonía renacentista Jose Luis Basso, del que apenas encontraremos referencias en cuanto a la interpretación histórica se refiere.

Para empezar, es necesario señalar que el programa fue una especie de popurrí o grandes éxitos -si es que esto puede ser posible- del repertorio renacentista español. Obras siempre de gran calidad pero de escaso interés por lo trillado de las mismas. Y uno se vuelve a preguntar, dada la vocación de este centro, si no hubiese sido más deseable la interpretación de obras de mayor calado y relevancia musicológica. La primera parte estuvo compuesta por música sacra y se abrió con música de Cristóbal de Morales (1500-1553), del que se interpretó su Missa Aspice Domine a 4 -en su edición de 1544-. Se trata de una misa parodia, inspirada en el motete homónimo del maestro Nicolas Gombert (c.1495-c.1560), misa compuesta por todos los movimientos del ordinario y de la que no se puede decir que sea una obra especialmente inspirada, si bien la pobre interpretación, de la que luego hablaremos, le hizo un flaco favor. Sin embargo, cabe destacar el precioso Agnus Dei a 5 (CAATB). La primera parte terminó mediante tres obras de Tomás Luis de Victoria (1548-1611): el celebérrimo motete -de temática navideña- O magnum mysterium, el también archiconocido responsorio O vos omnes a 4 (CCAT) y el (este sí algo más "inédito") motete Ego sum panis vivus. A pesar de que estas piezas están treméndamente manidas, siguen siendo obras con un gran poder de atracción y de fácil disfrute.
La segunda parte estuvo protagonizada por grandes clásicos de los que interpreta cualquiera de los coros que pueblan nuestra geografía: una mezcolanza de villanescas de Francisco Guerrero (1528-1599) y villancicos de Juan Vásques (c.1500-c.1560) y Juan del Encina (1468-1529/30), además de la ensalada "El Fuego" de Mateo Flecha "el Viejo". Obras bellas, de carácter, incisivas, costumbristas y hasta con un punto cómico, bien provistas estructuralmente, pero que no terminan de calar como lo hicieran las obras de la primer parte.














La interpretación de esta caricatura coral que se vio apremiada por las exigencias temporales fue como cabía esperar: sosa, lineal, carente de estilo, exagerada y al igual que sucedió con las obras de la segunda parte, un poco cómica... Contando con la poco o nada histórica cifra de cinco voces por parte (y no porque no se puedan hacer cosas muy bien con un número "elevado" de voces, como ya dejamos claro en la reseña del concierto de Tenebrae, sino porque sencillmente no se hicieron ni mínimamente bien) -mucho más si tenemos en cuenta lo "adecuado" para las interpretaciones de los villancicos, canciones, villanescas... de la España del XVI- Pero es que, además, se encargaron de darle a todo el mismo sabor extraño, todo sonaba prácticamente igual, desde la misa de Morales a la ensalada de Flecha, aunque se encargaron bien de darle un toque aberrántemente irrisorio a la piezas profanas -error muy generalizado, por desgracia- dotándolas de ese carácter descuidado y humorístico, como carentes de profundidad compositiva. A todo esto hay que sumar el desmedido gusto proporcionado por la percusión, a pesar de los vanos intentos, desgraciamente, de la percusionista Izaskun Cruz -esta, junto al organista David Oyarzábal, que realizó una labores más que decentes en el continuo, se salvaron de la quema- a la que se encargaron de martirizar, colocándole de compañeros de viaje a distintos integrantes del coro, que agitaban y agitaban, sin cesar, los instrumentos que se les habían asignado, destrozando buena parte de las obras. Una afinación bastante reprochable en muchos momentos -el hecho de estar medio tono bajos en relación al órgano positivo dice muy poco a su favor- y una calidad vocal no demasiado acusada, hicieron de la interpretación algo meramente mediocre -en momentos hasta mala- decepcionante y para el olvido.
La dirección de Basso, que como ya he dicho, no tiene prácticamente ninguna experiencia en este campo, a excepción de algo relacionado con un coro en Florencia, me parece, que no me ha quedado muy claro y que él mismo no debe considerar importante, a tenor de la ausencia de este dato en el currículum aparecido en el programa de mano, fue absolutamente incomprensible -yo, que en ciertos momentos tuve muy buena visión de sus gestos, no entendía absolutamente nada de lo que marcaba y no le encontraba relación alguna con la música-; lo cual me lleva a pensar dos cosas: 1. Los cantantes tenían las mismas sensaciones que yo; 2. No tenían ningún interés en seguirle, ante lo desastroso de su dirección. Creo que el resultado final fue una conjunción de ambos puntos.

En definitiva, uno se plantea si es necesario crear algo de tan ínfima calidad, teniendo en cuenta como está el panorama en relación a este campo -con conjuntos como The Tallis Scholars, Huelgas-Ensemble, los ya mentados Tenebrae, Stile Antico, por nombrar sólo unos pocos de los cientos existentes- incluso en nuestro país -con conjuntos de calidad como La Colombina, La Capella Reial de Catalunya, cuando no hacen cosas raras, La Grande Chapelle o La Trulla de Bozes, incluso los medio españoles La Hispanoflamenca-. Si vamos a hacer algo, hagámoslo bien, porque luego suceden cosas inexplicables y a uno le entra el desasosiego cuando le dicen que en su ciudad van a hacer algo tan necesario e ilusionante como es este centro; pero es que ya estamos escarmentados...



Cristóbal de Morales (1500-1553). Circumdederunt me gemitum mortis. Officium Defunctorum
Álbum: Officum Defunctorum & Missa pro defunctis
La Capella Reial de Catalunya & Hespèrion XX - Jordi Savall

Astrée 1992


Juan del Encina (1468-1529/30). Mi libertad en sosiego
Álbum: Cancionero de Palacio (Chansons de la Renaissance)
Ensemble Gilles Binchois - Dominque Vellard, dirección
Virgin Classics (Veritas x2) 1999-2005

4 comentarios:

Ariodante dijo...

¿Y de la extraordinaria Parténope de Leo Vinci no comentais nada? Porque fue todo un acontecimiento, además de ser otro acto inicial de la andadura –esperemos que larga– del CAEMHis.

Mario Guada Gutiérrez dijo...

Hola:

Gracias por el seguimiento que ha hecho de nuestro joven blog.

Todo a su debido tiempo, no se preocupe, que tan espléndido espectáculo no pasará desapercibido para nosotros, pero estamos atravesando por algunos problemillas y tardaremos algún tiempo.

Paciencia, pues.

Un saludo.

CeSolFaUt dijo...

Estimado Mario

Muchas gracias por tu detallada y valiente crítica de este evento sobre el que tanto se ha hablado de modo no público, y pocos se han atrevido a expresar su opinión de modo abierto.

Es triste, efectivamente, que un proyecto como el CAHEMNIS, que, a priori, debería ser algo ilusionante, se esté convirtiendo en lo que estamos viendo que va a ser.... y ese principio así parece presagiarlo.

Y enhorabuena por el blog. La crítica de Tenebrae me ha parecido excelente también. ¡Os seguiré!

Mario Guada Gutiérrez dijo...

Hola:

Vaya, muchísimas gracias por tan halagüeños comentarios.

La verdad es que del CAEMHis vamos a "tener" que hablar mucho por aquí y no muy positivamente, me temo y lamento.

Tras un breve período de descanso, ya estamos de vuelta y volveremos a dar más lectura, que tenemos mucho que contar.

Un saludo.