miércoles, 13 de marzo de 2013

Críticas del "Pórtico de Zamora, 3.13" [Prima pars]

Recuperemos a Nebra

Fantástico recital de María Espada y Al Ayre Español

 

   El concierto que abrió la undécima edición del «Pórtico de Zamora» que este año, por causas de índole económica, se ha visto reducido a un único fin de semana, parece tener un mensaje mucho más profundo que el meramente musical —si es que ese, por sí mismo, no lo fuera—. Es bien sabido que el patrimonio musical español no ha pasado por sus mejores momentos enlas últimas décadas, ni siquiera cuando el aporte de la Musicología ha venido en la ayuda y rescate de piezas que dormían el mal llamado sueño de los justos.

[Destacado:
El paso de los años
pondrá en su justa
medida el
inconmensurable talento
de este artista aragonés,
gracias, en gran parte, a la
labor de músicos como los
que ayer actuaron en San
Cipriano
.]

   La música de José de Nebra, músico aragonés que vivió en la primera mitad del siglo XVIII, no tiene absolutamente nada que envidiar a la producción musical europea del momento. En sus «Cantadas al Santísimo», Nebra muestra todo su genio, casi como un catálogo de lo que todo su arte es capaz de expresar. En ellas podemos encontrar de todo: desde momentos de dramatismo al más puro estilo teatral, hasta auténticos pasajes de bravura y «furore» a la italiana, pasando por momentos con un lirismo absolutamente evocador, que son capaces de llevar al sobrecogimiento al más frío de los oyentes.Y es que
no exageramos si decimos que en estas obras hay un estilo claramente italiano, en el que pueden vislumbrarse destellos de algunos de los compositores de la «Accademia della Arcadia» —una de esas academias artísticas que florecieron con profusión en la Italia del XVII—, pero también de los mismísimos Antonio Vivaldi y Nicola Porpora.

   La soprano María Espada mostró su amplio dominio técnico, con un registro bien trabajado: rotundo el grave y pasmosamente fácil el agudo. Transitó con soltura en las complejas coloraturas a las que Nebra reta al solista, y se mostró grandilocuente e imaginativa en las ornamentaciones de los «da capo». Si bien, destacó más su faceta cálida y contenida, que la más estrictamente virtuosística. Su manejo de los matices y su extraordinaria dicción son todo un dechado de cómo interpretar este repertorio. El concurso instrumental de los miembros deAlAyre Español destacó por la homogeneidad y «feedback» entre sus miembros y el director. Es un lujo cuando se ve disfrutar a un intérprete de esa manera tan honesta. Magníficas las «partes altas», con una Farran James casi en estado de gracia. El continuo resultó elegante, delicado, omnipresente,
con gran labor en la parte de la cuerda frotada y el exquisito sonido de la tiorba de Jesús Fernández Baena.
   Eduardo López Banzo, director y clavecinista, completó el programa con cuatro sonatas de Domenico Scarlatti, autor tremendamente  ligado a España, en las que destacó, más por la expresividad y entramado lineal —gran lectura de la «Fuga K.41»— que por la brillantez técnica. 

   López Banzo ha luchado y realizado una ingente labor recuperando y estrenando la obra de este gran compositor, como demuestra su rescate de estas cantadas, albergadas en un archivo guatemalteco —de las que no se conserva copia en España—. Su labor, aunque ya apreciada, obtendrá su merecido premio, cuando con el paso de los años, la figura de José de Nebra sea puesta en el lugar del que su talento le hace justo merecedor.


[Crítica aparecida en La Opinión de Zamora el 09-III-2013].

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Mario, es una pena que no lo he podido escuchar... eso pensé al leer tu crítica.
Anna.

Mario Guada Gutiérrez dijo...

Hola:

Pues muchísimas gracias.
Créeme si te digo que eso supone mucho, porque es para mí una de las máximas de la crítica musical: trasladar al lector al momento del concierto, hacerle partícipe aunque no estuviese.
Me alegro mucho de haberlo conseguido.

Un beso.