martes, 22 de junio de 2010

Unas vísperas "arpegiadas"


Fecha: 25 de abril de 2010. 20:30 horas.
Lugar: Sala Pau Casals, L'Auditori, Barcelona.
Contexto: Segundo concierto del XXXIII Festival de Música Antiga de Barcelona, intitulado Europa 1610:Les Noves Musiques.
Programa: Claudio Monteverdi, Vespro della Beata Vergine.
Intérpretes: L'Arpeggiata - Christina Pluhar, dirección.


El conjunto francés L'Arpeggiata, de sobra conocido por todos, se presentaba en Barcelona, dentro de su gira europea, para dar cuenta de la que había ido su reciente grabación discográfica -aún sin presentar y realizada en la localidad francesa de Metz-, dedicada de manera monográfica a las vísperas monteverdianas.
Poco o nada se puede decir ya de ese monumento sacro de Il Divino Claudio, publicado en el año 1610 y que no sea ya conocido, así pues, aquí os dejo un enlace en el que conocer algún detalle más, para aquel que no tenga tan claros los entresijos de esta magna obra.

Me centraré, pues, en la interpretación del concierto.
Teniendo en cuenta la profusión de grabaciones discográficas de esta obra, algunas de ellas de impresionante calidad musical y totalmente referenciales, como pueden ser las versiones de Herreweghe, McCreesh, Garrido, Jacobs, Parrott e incluso Savall, es más que probable que la necesidad de un nuevo registro resulte, a todas luces, más que innecesario, a no ser que dicho registro tenga algo nuevo y muy bueno que ofecernos; me temo que el registro de L'Arpeggiata no va a cumplir tales expectativas, a no ser que gusten de un Monteverdi desenfrenado, rítmico, casi jazzístico y algo folclórico -sí, hasta en la música sacra-. Y es que la visión de Pluhar para estas vísperas resulta similar a su visión monteverdiana mostrada en el disco Teatro d'Amore, que grabara hace un par de años.

Digamos que Pluhar gusta de recalcar los acentos de esta música, e incluso alterarlos en cierta manera, para lograr un desarrollo discursístico distinto del natural y que ella cree adecuado. Por ello no resulta extraño encontrarse con un walking bass realizado por los instrumentos graves de la cuerda. Tengo que admitir que iba con ciertas reticencias ante este concierto, pues ya conocía esta faceta de la arpista y tiorbista francesa -que se acrecentaron al observar la presencia de un psalterio en el conjunto instrumental, aunque finalmente no se contase con su concurso-, pero finalmente se contuvo, supongo que ese carácter sacro y más formal de estas piezas la echarían para atrás, y no se le fue la mano en exceso, aunque sí hubo toques de su hacer habitual que, para un servidor, desvirtuaron un tanto las bellas páginas del cremonés.

El apartado vocal rindió a un altísimo nivel.
La participación de Nuria Rial fue algo más que testimonial, pero pese a todo, nos volvió a demostrar que es una excelente cantante y que controla infinitamente el repertorio del seicento.
Raquel Andueza estuvo realmente inconmensurable. Otra auténtica especialista en la música italiana del XVII y a la que su continua formación polifónica ayudó muchísimo en los pasajes a tutti, a la hora de encarar las piezas on el carácter que merecen.
Muy bien también la inglesa Miriam Allan, con un timbre precioso y gran elegancia en su línea de canto.
Una grata sorpresa fue la de la mezzo Luciana Mancini, a la que no conocía. De timbre carnoso, supo hacerse un hueco y estuvo muy presente en la sonoridad del conjunto -lo que no siempre es fácil para la línea de alto-. Pascal Bertin pasó desapercibido, tanto por su breve concuro en el concierto, como por su más que discreta actuación.
Los tenores rindieron a un excelente nivel -globalmente y junto a las sopranos, la mejor cuerda-. Merecen especial mención Emiliano Gonzalez-Toro, realmente extraordinario en el Nigra sum sed formosa y el ya veterano y mítico Jan Van Elsacker, muy solvente y dramático en el Audi coelum. Los otros dos tenores, Markus Brutscher y Fernando Guimaraes, estuvieron bastante bien, pero a un nivel inferior que los dos anteriores. Cabe destacar la fluidez de los agudos del primero de ellos, aunque no destacasen por su delicadeza. En general, los tenores resultaron excesivamente rudos en ciertos pasajes a tutti, mostrando muy poca delicadeza y elegancia.
Los bajos también rindieron a gran nivel.
El barítono Fulvio Bettini, estuvo muy discreto y poco participativo -no es una voz que acabe de gustarme para estos repertorios-. Algo mejor, pero tampoco brillante, resultó la participación de Hubert Claessens. Quien, sin embargo, si bordó su presencia, fue el bajo portugués Joao Fernandes, que estuve sensacional, sobre todo en los graves.
En general un nivel más que bueno en las voces, sobre todo en las participaciones solísiticas más que en los pasajes más corales, donde se nota la presencia de cantantes solistas cantando en un conjunto y esto no siempre funciona.

El apartado instrumental también rindió a un nivel realmente elevado.
El continuo estuvo realmente brillante. Muy bien Pluhar -sentada de espaldas al público- y Daniel Zapico en las tiorbas -excelente el joven asturiano-, así como Christine Plubeau en la gamba. Los dos órganos positivos, a pesar de ser un número más elevado de lo normal, no se mostraron excesivamente presentes en la sonoridad global -incluso se les echó de menos en ciertos momentos-.
La parte de viento estuvo realmente bien representada. Doron Sherwin siempre es una garantía en el cornetto, a pesar de su galopante imaginación improvisatoria, y el resto de instrumentistas estuvo más que notable; recordemos que ahí hay figuras de la talla de Gebhard David.
Para terminar, la parte alta recayó en las manos de Mira Glodeanu y Veronika Skuplik, dos de las grandes figuras del violín barroco de nuestros días. Realmente estuvieron muy solventes, y salvo algún que otro pequeño problema de afinación en cierto momentos, su actuación fue muy notable. Se nota la gran complicidad que existe entre ellas.

En resumen, una buena interpretación, muy personal en lo que al concepto de la obra se refiere, muy buena en lo solísitico y no tanto en lo grupal y que en definitiva no pasará a los anales del tiempo como una visión magistral de una obra, esta vez sí, más que maestra. Esperaremos al registro, pero temo que aún puede empeorar en relación a este concierto. Veremos...



Claudio Monteverdi (1567-1643): Dixit Dominus
Álbum: Vespro della Beata Vergine
La Chapelle Royale, Collegium Vocale gent & Les Saqueboutiers de Tolouse - Philippe Herrewege
Harmonia Mundi 1987



Claudio Monteverdi (1567-1643): Pulchra es
Álbum: Vespro della Beata Vergine
La Chapelle Royale, Collegium Vocale gent & Les Saqueboutiers de Tolouse - Philippe Herrewege
Harmonia Mundi 1987

jueves, 10 de junio de 2010

Entrevista a una fonoteca


Hace algunos días, mi estimado y admirado Pablo, creador del blog La Lira de Orfeo, un extraordinario blog dedicado a sus pasiones musicales -que os recomiendo sin reservas-, me propuso un interesante proyecto para una entrada de su "lira", un proyecto que me pilló un tanto de sorpresa y me halagó realmente. Se trataba de realizarme una entrevista -¡sí, a mí!- en la que preguntarme sobre algunas cuestiones básicas de mi musicoteca y algunas más concretas, enfocadas a mi actividad musical más directa, como es el canto y en concreto el canto coral en dicha discoteca.
Esta entrevista forma parte de una serie, bajo el título de Mi discoteca personal, que mi amigo chileno está realizando a diversos personajes que él considera de interés dentro del mundo musical y cultural -lo que me hace preguntarme qué diantres hago yo ahí- y que haya ha llevado a cabo con el crítico musical Pablo J. Vayón y a la escritora e intelectual Ana de la Robla.

Pues bien, para aquellos que deseen conocer un poco más acerca de mi musicoteca y algunas opiniones acerca de la música coral del Renacimiento, barroco y el siglo XX y XXI, aquí os dejo el enlace a Mi discoteca personal: Mario Guada G.

Termino agradeciendo a Pablo su interés en mi persona, pues me siento muy honrado y ha sido un enorme placer responder a su cuestionario, el cual me ha traído de cabeza en algunas de sus preguntas. Espero que os guste.

jueves, 20 de mayo de 2010

Belleza a raudales


Fecha: 17 de abril de 2010.
Lugar: Centro Cultural Miguel Delibes, Valladolid.
Contexto: Concierto número cuatro, dentro del Ciclo de Ópera y Grandes Voces del CCMD.
Programa: Sacrificium: La scuola dei castrati. Piezas de Nicola Porpora, Riccardo Broschi, Francesco Maria Veracini, Leonardo Vinci, Leonardo Leo, Francesco Araia, Carl Heinrich Graun, Alessandro Scarlatti, Antonio Caldara, y George Frideric Handel.
Intérpretes: Cecilia Bartoli & La Scintilla. Ada Pesch, concertino.


Belleza, emoción, maravilla, irrepetible, llanto, felicidad... Estos eran algunos de los apelativos que podían escucharse en el patio de butacas de la gigante sala sinfónica del CCMD vallisoletano, en el descanso y final del concierto que la inigualable mezzo romana, Cecilia Bartoli, tuve a bien interpretar dentro de su gira española, en la que presentaba su último registro discográfico -para el sello Decca-, dedicado a la figura de los cantores castrados en la Italia Barroca.
Es bien conocida, por todos los apasionados seguidores de la música barroca, la excelsa calidad de esta cantante, pero poder verla en directo siempre supone una experiencia especial e irrepetible, por todo lo que su figura despide.
Sobra decir que las casi 1800 plazas de la sala sinfónica -una de las más grandes de Europa, por cierto- estaban absolutamente repletas de público, un público de esos totalmente entragado a la "diva", respetuoso -salvo los "cenutrios" de siempre-, emocionado y deseoso de que el espectáculo no cesase por nada.

El programa -que adjunto en imágenes- fue realmente generoso y muy bello, seleccionando la totalidad de piezas aparecidas en el disco y alguna que otra más de lucimiento, a lo que sumar, también, fragmentos instrumentales intercalados entre las piezas vocales.
Para cualquiera que haya escuchado el disco, no es necesario señalar que en él hay de todo: desde arias meramente virtuosísticas, en las que Bartoli muestra todo su potencial técnico, hasta otras arias realmente expresivas, donde los tempi lentos son los elegidos, arias en las que poder mostar que no todo son fuegos de artificio en el canto de la mezzo. Destacar algunas de las piezas resulta realmente complejo, pero he de admitir que me quedé realmente sorprendido con la indescriptible belleza de algunas de las arias no aparecidas en el disco, como la de Graun, que destaca por la tersura de las cuerdas que se balancean en las partes más graves del pentagrama, y Chi non sente al mio dolore, de Broschi, un aria realmente emocionante, que nos muestra la más cruda agonía de un ser que lo ha perdido todo. Otro momento absolutamente magistral fue cuando nos ofreció, de segunda propina, el famoso Lascia la spina, cogli la rosa, de Handel. Posiblemente se trate de la mejor versión que haya escuchado nunca, con una dulzura y delicadeza pasmosas y un acompañamiento instrumental digno del nivel vocal exhibido. Además, el impresionante da capo, en el que no realizó ornamentación alguna, sino que lo hizo en pp, terminó de dejarme helado. Algo mágico.

Bartoli se mostró segura en todo momento, sonriente, feliz, expresiva, emocionada -no deja de sorprender la facilidad que tiene para interiorizar los papales que interpreta-, vibrante, etc. La línea de canto de la romana ya no supone un secreto para nadie. No es una voz grande, bien cierto es, pero no dejar de ser curioso y reivindicativo que la que es, posiblemente, la voz que se está "comiendo" buena parte el panorama musical hoy día, sea una de esas que algunos llaman "pequeñas". Puede que no tenga una proyección bestial -aunque no es cierto eso que algunos comentan de que a partir de la fila 10 se la deja de oir-, pero lo que hace esta dama no está al alcance de prácticamente nadie más que ella misma. Su facilidad para la coloratura, su increíble fiato, su expresividad vocal, sus apabullantes "pianos", sus tenuti fuera de lo común, su elegancia en el fraseo, la sorprendente precisión de sus staccati, la tremenda exigencia en cada nota que canta, esa solvencia técnica que la permite coger una nota en piano, aumentarla una octava y mantenerla ahí, con un sonido nítido pero casi inapreciable, y hacer con ella lo que quiere, manteniéndote en vilo; en fin, una pasmosa superioridad vocal, que no hace sino convertirla en la cantante mejor dotada técnicamente que yo haya escuchado. Pero no es sólo eso, pues uno puede pensar "vale, es muy buena, pero ¿consigue emocionar o es sólo una máquina de soltar notas a una velocidad vertiginosa?" Pues bien, no es que sólo sea capaz de interpretar, con la misma solvencia, arias de bravura de las más endiablada complicación, sino que también es capaz de regalarse momentos realmente mágicos, interpretando arias lentas, esas de hondura y calado expresivo, esas que hacen que te quedes pegado al asiento, pero además te desborda el verla meterse en el papel, sufrir los avatares del protagonista y terminar con los ojos vidriosos y necesitando tiempo para asimilar lo que acaba de expresar. Eso, queridos lectores/as, no está al alcance de casi nadie. Por todo ello, me parece una cantante superlativa, única, irrepetible y nacida para hacer lo que hace.
El acompañamiento orquestal corrió a cargo de la orquesta barroca suiza La Scintilla, una de esas formaciones de cámara que se extraen de otras orquestas convencionales -la de la Opernhaus de Zurich, en este caso- y que actúan sin un director fijo. En este caso, la mano maestra recayó sobre la violinista barroca estadounidense Ada Pesch, conocida figura del panorama internacional y perfecta conocedora del instrumento orquestal que tenía entre manos.
Empezaron algo fríos, intentando aclimatarse a la sala y las condiciones vocales de Bartoli, pero rápidamente comenzaron a ordenarse, y tras unos pequeños problemas de afinación con los violines barrocos segundos y algún que otro desajuste rítmico, La Scintilla empezó a mostrar porqué fueron elegidos para acompañar a la mezzo durante varios conciertos europeos. Los suizos no son Il Giardino Armonico, es decir, no cabe esperar desatados ritmos, ni vigorosas interpretaciones en las arias de bravura. La Scintilla es un conjunto más comedido en su manera de afrontar la agógica y dinámica de las piezas, sin embargo, se mostraron bastante enérgicos, bravos en las arias rápidas y realmente muy líricos en las lentas -donde obtuvieron sus mejores resultados- . Supieron en todo momento graduar su sonoridad y arropar en justa medida a Bartoli -quizá en exceso en ciertas ocasiones, donde apenas se les escuchaba-. Asumieron un papel secundario en las arias, mientras que exhibieron todas sus armas en las piezas puramente instrumentales. Cabe destacar su excelente interpretación en la Sinfonia de Scarlatti y la obertura de Porpora.
El nivel de los solistas, sobre todo los vientos, rozó la excelencia en muchos momentos. Mención especial merecen las flautas de pico y traversos barrocos, así como las trompas barrocas.
El sonido de las cuerdas resultó muy terso, elegante y refinado y el continuo muy apropiado y discreto en su justa medida -en ocasiones excesivamente discreto en el clave-.
Ada Pesch rindió a un gran nivel y consiguió llevar a sus compañeros por donde quiso, lo cual no deja de tener su mérito.

En definitiva, un espectáculo absolutamente memorable. Y lo fue porque no todos los días uno es capaz de sobrecogerse de esa manera en un acontecimiento musical. Bartoli tiene la magnífica cualidad de conseguir emocionar y abocar al llanto al público a su voluntad, lo cual también está al alcance de muy pocos. Conseguir que muchos nos quedemos con la Bartoli expresiva y emocionante de las arias lentas, en vez de la celebérrima Bartoli de la bravura, la más "comercial", si se quiere, no deja de decir mucho a su favor.
Un concierto inolvidable, muy visual, pero sobre todo cercano y bello, sublime por encima de todo. No quiero terminar sin rendirle el homenaje que se merece a tan increíble música. Estas obras, a pesar de su claro enfoque virtuosístico, no están, para nada, exentas de una superlativa calidad estructural y compositiva, además de contener en sus pentagramas momentos realmente tan bellos como puedan contener algunas de las páginas más recordadas de la historia.

Para terminar, me gustaría hacer referencia a la increíble calidad humana de Cecilia, sólo comparable a su calidad como cantante. Tras dos horas y media de concierto tuvo la amabilidad de salir a saludar a los múltiples seguidores que allí se encontraban esperándola. Regaló una hora y media de su tiempo a la gente, firmando autógrafos, haciéndose fotos y hablando largo y tendido con cada una de las personas allí congregadas, en un acto de simpatía como casi nunca he presenciado. Estuvo tan cercana, amable y adorable, que realmente uno se termina de dar cuenta de lo necesarias que son más personas como esta, que son capaces de emocionarte hasta el extremo y luego enjugarte las lágrimas que te ha provocado.



Francesco Araia (1709-1770): Aria Cadrò, ma qual si mira, de la ópera Berenice
Álbum: Sacrificium
Cecilia Bartoli & Il Giardino Armonico - Giovanni Antonini
Decca Classics 2010.


Antonio Caldara (1670-1736): Aria Quel buon pastor son io, de La morte d'Abel figura di quella del nostro Redentore
Álbum: Sacrificium
Cecilia Bartoli & Il Giardino Armonico - Giovanni Antonini
Decca Classics 2010.

viernes, 11 de diciembre de 2009

Ensayo: el arte del trabajo


Por amistad con Albert Recasens, director del conjunto de música antigua español La Grande Chapelle, así como encargado del sello discográfico y la agencia de representación Lauda Música, que lleva la representación en nuestro país de varios conjuntos, pude acceder, hace ya algún tiempo, a disfrutar del ensayo -previo a un concierto ofrecido en el Auditorio Ciudad de León- de uno de mis grupos predilectos: el conjunto belga Huelgas-Ensemble, que dirige Paul Van Nevel, como es bien sabido.
Como considero esta una experiencia muy interesante y que no todo el mundo tiene la oportunidad de presenciar, he decidido contárosla en este espacio.
Iba con un poco de respeto, pues es bien conocido el carácter, algo peculiar y agrio, de Paul Van Nevel, que ya ha suspendido ensayos o echado de estos a muchas personas que no son de su agrado; pero bueno, al final no hubo problema alguno. En dicho ensayo tan sólo nos encontrabámos, la manager del conjunto, la mano derecha de Van Nevel, Albert y yo mismo, con lo cual, ya os podéis imaginar la sensación que me produjo estar ahí en ese momento (sinceramente, me sentí un auténtico privilegiado).
Al contrario que otros muchos grupos, "el Huelgas" suele acudir a una ciudad en la que tenga que actuar unos cuatros días antes del concierto (otros muchos suelen acudir un día antes e incluso el mismo día), si no tienen fechas en días continuos, obviamente. El caso de León fue este, pues el grupo llevaba cuatro días en nuestra ciudad. Pero lo realmente sorprendente de este conjunto y más teniendo en cuenta su nivel interpretativo, es el número de sesiones de ensayos que realizan al día y que asciende, nada más y nada menos, que a siete por día. Sí, habéis leído bien, este conjunto ensaya siete veces cada día y en sesiones bastante amplias. El ensayo que yo tuve la oportunidad de presenciar duró una hora y media y según se me comentó, aún tenían otro pequeño ensayo de "repaso" antes del concierto, que comenzó a las 20:30 horas.

El ensayo consistía en la interpretación de ciertas partes de las misas que se iban a interpretar -el programa que se interpretó consistía en las tres misas que se han registrado en su último álbum para Harmonia Mundi, La Quinta essentia-, fragmentos de movimientos que Van Nevel iba indicando a sus cantantes. Tras la indicación del movimiento concreto (en tres idiomas, puesto que yo le observé hablar con sus músicos en inglés, francés y alemán), Van Nevel daba la afinación. El maestro belga no es de los que da toda la serie de notas del acorde correspondiente, ni siquiera da una nota en alto sobre la que cogerlas los demás, Van Nevel golpeaba su diapasón y lo colocaba en el atril para hacerlo sonar y de ahí, cada uno cogía su nota.
Van Nevel resulta treméndamente escrupuloso y si no le gustaba cualquier mínimo detalle, no tenía reparo alguno en volver a comenzar. Siempre tomaba la afinación tras finalizar cualquier fragmento, para asegurarse que todo había ido correcto.
Los cantantes, que se encontraban siempre en pie, se sentaban en las partes en las que no intervenían, para volver a levantarse de nuevo al intervenir. El silencio era total y absoluto, sin un instante para bromas -creo recordar que tan sólo hubo un momento, de unos diez segundos de duración, en el que se rieron-. Esta seriedad y obcecación por el trabajo puro y duro me soprendió mucho, pues uno siempre piensa que la gente tan preparada no necesita de tanto esfuerzo para conseguir esos resultados tan exquisitos que luego escuchamos. Durante toda la hora y media de ensayo tan sólo hubo un breve descanso de cinco minutos, entre una misa y otra, que los cantantes aprovecharon para moverse un poco, ¡pero no hablaba nadie! Y a los cinco minutos, sin necesidad de que nadie les dijera nada, los cantantes ya estaban colocados en su sitio, preparados de nuevo, al 100%.
Me soprendió gratamente comprobar el buen rollo que había entre los propios cantantes, a pesar de la terrible seriedad del ensayo y de estos con Van Nevel -a pesar de lo comentado de su genio-, que se notaba no en una relajación de los mimos, sino es una complicidad especial durante las interpretaciones. Van Nevel tuvo momentos de sonrisas para sus cantantes, consejos e indicaciones, constantes indicaciones, pero sin parar la música, sino sobre ella, anticipándose a las partes en las que podría haber problemas. Así, sus sssssshhhhhh!, cuando se pasaban con la intensidad en ciertas líneas o su recurrente Text!, en las partes en las que no gustaba de la pronunciación. Además, me encantó observar como, de vez en cuando, surgía alguna que otra sugerencia de sus cantantes, sugerencia que era tenida en cuenta, de una manera totalmente natural, por parte de Van Nevel.

El belga tiene un gesto bastante delicado, sutil en ciertos momentos y resulta bastante detallista, siempre muy pendiente de las entradas, prestar atención al texto, los fraseos y las dinámicas de acuerdo a estos, el sonido de la sala, el equilibrio entre líneas, cada voz de manera individualizada -no tiene reparos en "echar broncas" de manera personal a un cantante-, en definitiva, está en todo.
Me quedé impresionado del increíble ritmo de ensayo que llevaban, que ya me parecía tremendo antes de saber que hacían lo mismo siete veces al día.
Pero bueno, también alivia comprobar que no todo es tan perfecto e e inhumano como parece, puesto que estos profesionales también se equivocan, entran a destiempo y se bajan en ciasrtos momentos, aunque claro, esos fallos son subsanados al instante y nunca más se vuelven a repetir. La rapidez con la que arreglan los errores me fascinó y supongo que eso es lo que distingue a un buen grupo de otro excelente.
En fin, tras observar aquello, no pude menos que reflexionar sobre algunas cosas y preguntarme como es posible que alguien de esa calidad ensaye a aquel ritmo, con aquella seriedad, aquella concentración y aquella paciencia siete veces al día. Sobre la conveniencia o no de este ritmo de ensayo, se puede hablar largo y tendido. A mí me parece realmente excesivo y más para un conjunto de estas características (ahora bien, así suena como suena...). Creo que trabajar siete veces al día, durante un número elevado de días el mismo repertorio, es peligroso, pues puede restarle frescura a las interpretaciones y convertirlas en algo mecánico, si no se está muy concentrado. No obstante, es evidente que esto no le pasa a este conjunto, a tenor de lo visto, pero creo que es algo realmente a tener en cuenta. También se puede por terminar cansando, si uno no está comprometido al máximo con el proyecto y puede causar problemas internos -de hecho, algo de esto le sucede a Van Nevel con su grupo, con el que ha cambiado de plantilla en varias ocasiones, por este tipo de problemas, como se me comentó-.


En definitiva, una experiencia fascinante, que recomiendo encarecidamente a todo aquel que pueda acceder a ella, pues es en estos momentos donde uno tiene delante la verdadera esencia del conjunto -en una sesión de grabación también sucede- y que guardaré siempre en mi memoria, a la espera de que pueda repetirse, con este u otro conjunto.


Os dejo dos pistas del disco en cuestión sobre el que versó el ensayo y el concierto posterior, para disfrute de todos los seguidores de los belgas, que me consta son muchos.


Thomas Ashewell (c.1478-c.1513): Gloria, Missa Ave Maria a 6.
Álbum: La Quinta essentia.
Huelgas-Ensemble - Paul Van Nevel, dirección.
Harmonia Mundi 2007.



Giovanni Pierluigi da Palestrina (1525-1594: Kyrie, Missa Ut re mi fa sol la a 6.
Álbum: La Quinta essentia.
Huelgas-Ensemble - Paul Van Nevel, dirección.
Harmonia Mundi 2007.

miércoles, 16 de septiembre de 2009

26 años de FIOCLE


Como sucede cada año, a finales de septiembre, el Festival Internacional de Órgano Catedral de León (FIOCLE) -que pasa por ser el festival de música más importante de la ciudad- abre sus puertas al ávido -y en muchas ocasiones no tanto- público leonés y de alrededores.

Este año se celebra la vigésimo sexta edición y tras una muy descafeinada celebración del 25 aniversario de su creación -con una programación bastante pobre, a excepción de algunas perlas-, debida, en buena medida, a los graves problemas económicos que este festival tiene para subsistir cada año -ocasionados por las consabidas dificultades que mantienen las arcas municipales y que han convertido a León en una de las capitales europeas más morosas en el terreno musical (este es otro tema sobre el que hablaremos largo y tendido en otras ocasiones)-, parece que este año sí que hay una programación sólida y con varios eventos de sumo interés. Como siempre, me centraré en los que desde mi perspectiva vital considero más importantes.


La presente edición comienza el viernes 18 de septiembre con un concierto -a celebrar en la Catedral y que empezará a las 21 horas- en el que el conjunto Il Suonar Parlante, que dirige el gran violagambista Vittorio Ghielmi nos ofrecerán un programa que conmemora el 300 aniversario de la desaparición de Giuseppe Torelli y en el que se interpretarán obras de Antonio Vivaldi, Georg Philipp Telemann y el propio Torelli. Se contará con la participación solística, además, del trompetista barroco Gabriele Cassone y la gran flautista de pico Dorothee Oberlinger.
El sábado 26 y también a las 21 horas y en la Catedral, el organista leonés Adolfo Gutiérrez Viejo continuará con la integral del corpus organístico de Johann Sebastian Bach que está llevando a cabo a lo largo de los años, con la interpretación de algunas piezas del Orgelbüchlein.
Al día siguiente -comienzo a las 20 horas y en el mismo lugar-, el Ishbilya Consort, conocido consort de violas español, junto a la particpación del organista Andrés Cea, nos ofrecen un programa titulado "Sebastián Raval y la música del Seicento italiano para órgano y concerto di viole".
Y pasando ya al mes de octubre, nos encontramos con que el celebérrimo conjunto español Schola Antiqua, que dirige Juan Carlos Asensio y contando con la participación de otro organista leonés, Roberto Fresco, nos ofrecen un programa con el estreno y recuperación de obras del Archivo Musical de la Catedral de León y con una reconstrucción de un Oficio de Vísperas del Común de Confesores con órgano, fabordón y canto llano alternatim (ss. XVI-XVII) para San Froilán, el patrono de la ciudad, en uno de los conciertos que promete grandes momentos. Al día siguiente, con comienzo a las 18 horas, tendrá un lugar la interpretación de dichas obras durante la propia celebración del oficio religioso en la S.I. Catedral.
Como no podía ser de otra manera, el órgano forma parte sustancial de este festival y son varios los conciertos de órgano que pueden escucharse, tanto en la Catedral leonesa, como en otras iglesias locales y en diversos municipios de la provincia. El repertorio va desde el barroco europeo y español, hasta nuestro siglo, con obras de vanguardia y estrenos mundiales, pasando también por el XIX.
Para finalizar el festival -el día 24 de octubre a las 21, aunque pasan también por las catedrales de Zamora, Palencia y Valladolid- y como viene siendo habitual desde hace años, el FIOCLE se alía con la obra social de Caja España para presentarnos una agrupación de renombre mundial. Por estos llamados "conciertos extraordinarios del día del ahorro" han pasado nombres tan importantes como The English Concert y Trevor Pinnock, The Orchestra of the Age of Enlightenment y Gustav Leonhardt, La Petite Bande y Sigiswald Kuijken, Cappella de'Turchini y Antonio Florio, Freiburguer Barockorchester y Marcus Creed, La Stagione Frankfurt y Michael Schneider, The Netherlands Bach Society y Jos Van Veldhoven y el Collegium Vocale Gent y Philippe Herreweghe, entre otros...
Pues bien, para este año se anuncia la presencia de uno de los grupos ingleses con mayor tradición en la interpretación de la música antigua: The New London Consort, que dirige Philip Pickett. Nos acercan un programa que conmemora el 350 aniversario del nacimiento del gran maestro británico Henry Purcell. Se interpretarán obras del propio Purcell y el Dixit Dominus RV 595 de Antonio Vivladi.

Una edición que promete grandes momentos de música y en lugares realmente increíbles que conjugan de manera armónica música y arte.
Para obtener toda la información acerca del FIOCLE y el programa completo, aquí se puede visitar su web.

lunes, 29 de junio de 2009

El tirón de la música antigua


Uno, ante la avalancha de agoreros que dicen que la música antigua fue una moda pasajera y que ante el paso de la novedad ya está entrando en su declive y ante aquellos que dictan la sentencia de extinción para el disco, tal y como lo conocemos hoy día, se siente treméndamente feliz en días como hoy.
Y eso se debe a que, haciendo la visita diaria obligada a la página de Diverdi, se encuentra con lo siguiente: nueve de los diez discos que figuran entre los más vendidos corresponden al campo de la música antigua.
Hay algunas grabaciones que podamos tildar de más superventas, pero la variedad de la selección y el número tan elevado de ellas, resultan una feliz noticia.
En dicha lista encontramos -encabezando las ventas- el último disco de La Venexiana dedicado a los Scherzi Musicali monteverdianos. El número dos es para el nuevo disco de El Concierto Español (Emilio Moreno), registro dedicado a la tonadilla del XVIII. En tercer lugar ese popurrí de músicas de ministriles que Savall acaba de reeditar. El cuarto puesto es para I Barocchisti (Diego Fasolis) y Duilio Galfetti, en un registro de conciertos para violín -reciente aparición en la Vivaldi Edition-. Para el quinto lugar está reservado el disco de Vísperas en la Corte Imperial de Viena, con Arsys Bourgogne y L'Arpeggiata -un disco con obras de Fux y Sances entre otros-. Para encontrar el Dahpnis & Chloé de Boismortier, con Le Concert Spirituel (Hervé Niquet), tenemos que acudir al sexto lugar -en una reciente reedición de este álbum-. Tras este, en el séptimo puesto, tenemos una antología de obras del renacimiento -con autores como Ockeghem, Desprez, Isaac, De la Rue- que gira alrededor de deploraciones y lamentos, interpretados por el conjunto británico The Clerks' Group (Edward Wickham). El octavo puesto, ocupado por una obra de Rimsky-Korsakov, es el único no presente con música anterior al XVIII. Para el noveno puesto nos queda el último disco del traversista Alexis Kossenko, acompañado por los polacos Arte dei Suonatori, en el segundo álbum que dedican a los conciertos para traverso de Carl Philipp Emanuel Bach. Y para el último puesto ha quedado la última grabación de los rompedores Graindelavoix (Björn Schmelzer), con un repertorio dedicado al culto de Maria Magdalena a comienzos del siglo XVI.

Sin duda, produce mucha satisfacción observar como todavía parece haber gente en este país que aprecia lo bueno -aunque raro- y consume dichos productos. Que sea por muchos años...

miércoles, 10 de junio de 2009

Dos versiones para un genio contemporáneo


Para aquellos que se dedican -en mayor o menor medida- a la música coral contemporánea, pronunciar el nombre de Eric Whitacre supone mucho, muchísimo. Estadounidense y aún treintañero, su fama entre los coralistas de todo el mundo y aquellos amantes de la música coral contemporánea -sin tener que interpretarla forzosamente, que también son muchos- es brutal, como demuestran fehacientemente el número de visitas recibidas y descargas obtenidas en su página oficial, myspace, perfil en Facebook, blog personal y las innumerables entradas que en los buscadores aparecen, nos demuestra que es un autor global, que además ha sabido utilizar de la manera más positiva posible las nuevas tecnologías al servicio de la creación artística.

Formado en la University of Nevada y The Juilliard School -en estas última bajo el acogimiento de John Corigliano y David Diamond-, este joven es mundialmente reconocido por su obras corales, aunque ha escrito y arreglado obras para diversas formaciones, tales como conjunto de metales, conjuntos de cuerda, bandas de música, orquesta e incluso una ópera electrónica titulada Paradise Lost: Shadows and Wings, en la que, sobre el poema épico de John Milton, hace una recreación por medio de la música electrónica, ambiental, trance y techno.
No obstante, su fama se ha ido forjando por medio de sus obras corales, auténticas joyas del género, en las que se muestra heredero de los grandes polifonistas del renacimiento, los grandes coralistas del romanticismo y los mejor de cada escuela contemporánea. Whitacre se ha hecho famoso a través de un estilo muy reconocible -algunos lo comparan con el del también genial Morten Lauridsen, aunque con técnicas algo más novedosas-, estilo que ha forjado a base de la utilización de acordes de séptima y novena -con o sin suspensiones de segunda y cuarta-, series armónicas, inversiones de acordes, series de progresiones... una serie larga de técnicas que han derivado, incluso, en lo que se ha denominado como "acordes Whitacre", conjugado con un sensacional uso del ritmo, mediante el uso de patrones infrecuentes y su gusto por su mezcla y alteración. Melodías muy bellas, armonías subyugantes y los sobrecogedores armónicos que consigue crear, acaban por formar un ambiente de sosiego y calma realmente apabuyante -todo ello resumiéndolo muchísimo, como es obvio-.

Pues bien, el fin de esta entrada de hoy es, aparte de para mencionar la figura y extraordinaria calidad de este compositor, no es otro que el de realizar una comparativa entre dos álbumes que dedican, de manera monográfica, su contenido a la obra de este maestro.
El primero de ellos, aparecido en 2002 y publicado bajo el sello estadounidense Arsis Audio, lleva por título The Complete A Cappella Works 1991-2001 y está protagonizado por Brigham Young University Singers, bajo la dirección de Ronald Staheli.
El segundo en "discordia" es el disco titulado Cloudburst and other choral works, un álbum aparecido en el sello inglés Hyperion en 2006 y que está protagonizado por Polyphony y la dirección de Stephen Layton.
Ambos discos tienen la tremenda cualidad de estar dedicados por entero a la obra coral del maestro y aunque tienen un número muy alto de obras coincidentes, el primero contiene una obra y el segundo tres obras que no contiene el otro disco. Hay que destacar que sendos discos están realmente bien interpretados y el canto de ambos conjuntos es sobresaliente, pero las bondades de uno de ellos hacen que el otro quede ensombrecido.

Aquí dejo mi análisis comparativo y al final de la entrada una muestra de tres piezas, en sendas versiones -primero la de los BYU y luego Polyphony-: Sleep (una de sus piezas más conocidas e interpretadas. Maravillosa), Cloudburst (una obras muy singular, colorista y estremecedora) y When David heard (su auténtica obra maestra y un monumento coral de todos los tiempos):

En definitiva, Polyphony se erige como la opción más apropiada -de manera aplastante-, al igual que sucede con otras tantos compositores contemporáneos. En sus filas, varios de los cantantes ingleses más reputados en la interpretación de polifonía renacentista -ver esos nombres es asociarlos, de manera automática, a los grandes grupos de ese repertorio- y que junto a su calidad vocal y el buen hacer del maestro Layton en esas lides, les convierten en el mejor coro del mundo en la interpretación de los Whitacre, Lauridsen, Pärt, Tavener, MacMillan, Jackson -su último compositor interpretado y grabado-, Rutter... en opinión de un servidor y con el resultado que su discografía nos ofrece.
P.S. Otro de los motivos favorables a la versión de Polyphony, aunque no figure en la comparativa, es la toma de sonido del disco -algo siempre necesario en un disco de música culta, pero aún más, si cabe, en un disco en el que un coro se enfrenta a toda la grabación, con su sonoridad bastante limitada en ocasiones, aunque sea limitada a voluntad-, bastante mediocre en el caso de Arsis y notable en Hyperion.



Eric Whitacre (1970). Sleep
Álbum: The Complete A Cappella Works 1991-2001
Brigham Young University Singers - Ronald Staheli

Arsis Audio 2002


Eric Whitacre (1970). Sleep
Álbum:
Cloudburst and other choral works
Polyphony - Stephen Layton
Hyperion 2006



Eric Whitacre (1970). Cloudburst
Álbum: The Complete A Cappella Works 1991-2001
Brigham Young University Singers - Ronald Staheli
Arsis Audio 2002



Eric Whitacre (1970). Cloudburst
Álbum: Cloudburst and other choral works
Polyphony - Stephen Layton
Hyperion 2006



Eric Whitacre (1970). When David heard
Álbum: The Complete A Cappella Works 1991-2001
Brigham Young University Singers - Ronald Staheli
Arsis Audio 2002



Eric Whitacre (1970). When David heard
Álbum: Cloudburst and other choral works
Polyphony - Stephen Layton
Hyperion 2006

viernes, 29 de mayo de 2009

"El Huelgas" vuelve a casa (Secunda Pars)

Bien, pues ante lo anunciado en una anterior entrada de este doblebarra -del pasado 15 de mayo, para ser exactos-, vengo aquí de nuevo para terminar de cerrar la información acerca de aquella caja conmemorativa, que de la vuelta del conjunto a la que ha sido su casa durante largo tiempo, se había comentado. Se que son varios los lectores ansiosos por conocer el contenido -como se me ha hecho saber- así pues, vamos con ello.

El título bajo el que será ofrecido será el siguiente -a muchos le sonará por llevar el mismo título que aquel maravilloso disco dedicado a Agricola, a excepción del epígrafe que le sigue-: A Secret Labyrinth. A Celebration of Music from the Middle Ages to Renaissance.

Esta será la minimalista -aunque bella- portada programada para esta caja y cuyo contenido ya ha sido desvelado -muy, muy suculento-. Será el siguiente:

CD 1: Codex Las Huelgas - Music from 13th Century Spain
CD 2: Febus Avant! - Music at the Court of Gaston Febus (1331-1391)
CD 3: Music from the Court of King Janus at Nicosia (1374-1432)
CD 4: Utopia Triumphans
CD 5: Alexander Agricola (1446-1506) - A Secret Labyrinth
CD 6: Mattheus Pipelare (c.1450-1515) - Missa "L'homme armé" - Chansons - Motets
CD 7: Antoine Brumel (c.1460-c.1520) - Missa "Et ecce terrae motus"
CD 8: Mateo Flecha el Viejo (1481-1553) - Las Ensaladas

CD 9: Constanzo Festa (c.1490-1545) - Magnificat - Mass parts - Motets - Madrigals
CD 10: Nicolas Gombert (c.1500-c.1557) - Music from the Court of Charles V

CD 11: Pierre de Manchicourt (c.1511-1564) - Missa "Veni Sancte Spiritus" - Motets - Chansons

CD 12: Orlando di Lasso (1532-1594) - Lagrime di San Pietro

CD 13: Jacobus Gallus (1550-1591) - Opus musicum - Missa super "Sancta Maria"

CD 14: Canções, Vilancicos e Motetes Portugueses - Séculos XVI-XVII
CD 15: Joào Lourenço Rebelo (1610-1661) - Lamentations for Maundy Thursday - Vesper Psalms

Como cabía esperar, ha habido pocas sorpresas y el "marketing" se ha impuesto. Estos son discos cuyas ventas, en su momento, fueron potentes, pues las novedades del repertorio elegido y la fama del conjunto -en aquellos años dorados- hicieron que el conjunto estuviera muy en boga y siempre en la mente de los aficionados a dichos repertorios.
Entre los elegidos nos encontramos con varias joyas y bastante variedad: esos discos de música portuguesa -que tanta fama obtuvieron y que muchos consideran, hoy en día, como referenciales en dichos repertorios-, los magníficos discos dedicados a Agricola, Brumel, Gombert, esas magníficas "Lagrime" de Lassus, las ensaladas de Flecha -aunque con una estética algo rancia, para los oídos de hoy-, el "Utopia" -dedicado a magnas obras a 40, 36, 24... voces-, su referencial versión del Códice de las Huelgas y otros muchos que rescataron repertorios perdidos y que suponen un auténtico regalo para los fanáticos de estas épocas y de este sensacional conjunto.
Se echan de menos, no obstante, algunos grandes registros, como aquel dedicado a misas sobre L'homme armé, su versión de La Pellegrina o aquel dedicado a Matheus de Perusio.

En cualquier caso, un magnífico cofre, que será un espléndido regalo, tanto para uno mismo, como para alguien al que tengamos en alta estima.

jueves, 21 de mayo de 2009

Cuando prima el espectáculo...


Fecha: 6 de febrero de 2009.
Lugar: Auditorio Ciudad de León.
Contexto: Segundo concierto del Ciclo de Artes Escénicas y Músicas Históricas.
Programa: Encuentros de Músicas de Fuego y Ayre. La Ruta del Nuevo Mundo (1550-1750): Mestizaje y Diálogo Musical en la Antigua Iberia y en el Nuevo Mundo (obras Pedro Guerrero, Mateo Flecha, Santiago de Murzia, Bartomeu Cárceres, Luys Milán, Juan Pérez Bocanegra, Gaspar Sanz, Frei Felipe Madre de Deus, Juan Cabanilles, Francisco Correa de Rauxo, Juan Blas de Castro, Juan Arañés, Gaspar Fernandes, Antonio Valente, Juan García de Zéspedes y diversos anónimos).
Intérpretes: La Capella Reial de Catalunya & Hespérion XXI, con la participación del Tembembe Ensamble Continuo - Jordi Savall, dirección.


Nos visitaba en este segundo concierto del Ciclo, dedicado a impulsar la creación del CAEMHis, una de las vacas sagradas en esto de la música antigua, tanto a nivel nacional como mundial, el maestro Jordi Savall.
Por supuesto, cuando se trata de nombres tan archiconocidos -hasta por el más iletrado de los espectadores- el Auditorio estaba lleno a rebosar, con caras de feliz expectación -en la mayoría- y de temible curiosidad -en aquellos conocedores del hacer del maestro de Igualada y que nos temíamos lo que se nos venía encima-. Y lamento tener que decir aquí que mis expectativas se cumplieron, pues el espectáculo que pude presenciar fue bastante mediocre, en el que se le dio mayor importancia todo lo que podría ofrecer espectáculo y se dejó de lado a la música propia.
Entremos en detalle, pues.

Primeramente hay que señalar el poco decoro y delicadeza por parte del maestro Savall, teniendo en cuenta que el 85% de las piezas del programa ya habían sido interpretadas en un concierto programado un año antes que el que nos ocupa -cosa poco extraña, por otra parte, teniendo en cuenta que el señor Savall lleva repitiendo las mismas obras durante buena parte de su carrera-.
Se presentaba, pues, una oportunidad de ver más de lo mismo, pero encima con el que peligro de que la interpretación no superase la escucha anterior -como así fue-. Cuando parecía que la cosa no podía ir a peor, nos encontramos con el Savall había invitado a un conjunto de músicos mejicanos, con el fin de entremezclar culturas -su ya celebérrima Alianza de Civilizaciones- por medio de músicas de aquí y de allá. Es indudable el talento de cada uno de los músicos allí presentes -unos más que otros, obviamente- y el sensacional sentido del ritmo de estos mejicanos, pero uno se siente un poco engañado -a la par que atónito- cuando ve que a alguien que lleva tantos años abogando por la interpretación "correcta" de las músicas pretéritas le da por mezclar obras de Murzia, Sanz o Valente con anónimos jarochos y obras del acervo folclórico sudamericano, amén de utilizar instrumentos tales como un violín moderno, huapangueras, mosquitos, zapateados, guitarras de son y otros tantos en la interpretación de piezas del XVI y XVII, mezcándolos con guitarras barrocas, vihuelas de mano, arpas triples, viole da gamba y cornetos. Un despropósito, vaya...
Y una interpretación buena, pero sin más -lo que es decir muy poco, si hablamos de quien hablamos-, con un apartado vocal bueno, pero sin alardes, sobre todo en las voces masculinas y un aparato instrumental que fue lo mejor de la velada -me refiero a Hespèrion XXI no a los mejicanos-, pues como siempre, Savall se sabe rodear de gente realmente buena.









Estupefacto presenciaba como la platea y el anfiteatro se rendían en aplausos en cada intervención que sobre el escenario tenía lugar.
Pero la cosa todavía pudo superarse más y es que comenzaron los bailes y aunque siempre hubo una bailarina danzando en ciertas obras -un trabajo el suyo minimalista, bien hecho y con gusto-, tuvieron a bien estroprear dicho trabajo con la intervención de algunos de los músicos del conjunto, en momentos claramente permutables por, qué sé yo... ¿nada? -indescriptible el momento de La Iguana-.

Ante tal dantesco espectáculo uno tiene tiempo para reflexionar sobre lo que está presenciando. ¿Mi sensación?, importa más el espectáculo, el montar el show, el aderezar la música -no vaya a ser que el público se aburra-, en definitiva, no hay sitio en conciertos de este tipo para la música pura, aquella que no necesita de aditivos para llegar al espectador. ¿Merece la pena tal "mutilamiento" con tal de llenar una sala de conciertos? A tenor de de lo expresado por el público, sí, sí lo merece. En opinión de un servidor, jamás hay que anteponer nada a la música, a la creación "sagrada" de nuestros genios del pasado -aunque no sean estas obras de una hondura superlativa-.
Se me plantea otra duda acerca de los intérpretes que llevan varios años trabajando a su lado: ¿realmente disfrutan haciendo una y otra vez las mismas piezas? ¿Savall ha dejado de atraer por su trabajo y ahora es la fama lo que lleva a los músicos a trabajar junto a él? Tal y como está el asunto, es evidente que estos intérpretes tienen que ganarse la vida, pero resulta curioso como parece que hacen parada en Savall para llenar el bolsillo y luego acuden a otros grupos para satisfacer sus ansias musicales y artísticas.

En fin, uno está ya acostumbrado a estas savalliadas. Es cierto que se le está criticando duramente -yo el primero-, pero los motivos son más que obvios y no vale el criticar por criticar. Yo critico al Savall monetarista, a ese que lleva años explotando -tanto en concierto como en disco- las mismas obras, a ese que no tiene escrúpulo ninguno en "mendigar" todo tipo de subvenciones, aquel que no siempre cumple con lo que dice, ese que justifica lo injustificable, aquel que intenta colar su instrumento en cualquier obra, aunque no tenga motivo alguno, es decir, ese Savall que ha ido perdiendo esa ilusión por lo puro, lo verdadero y que se ha ido dejando llevar al camino fácil, cuando siempre tuvo que luchar para estar donde está. No obstante, defiendo al Savall que abrió puertas a golpe de tesón, aquel que se planteó una meta y la logró, ese que lucho por recuperar un instrumento de capital importancia en la historia universal, un Savall que no dudó en redescubrir repertorios perdidos, ese que tañía la viola como nadie -cuando estudiaba, claro-, ese que quisó abrir caminos cerrados, en definitiva, ese Savall que emocionaba por su maestría, su coherencia y autoexigencia.

Lamentablemente lo estamos perdiendo, pero esperemos que haya algo en ese camino que le haga replanterse la ruta.


Hoy no añadiré fragmentos musicales, sino que dejo aquí un enlace a un vídeo del Instituto Cervantes en el que Savall interpreta alguna de las piezas aparecidas en el programa comentado arriba -como no- y también incluye una entrevista previa a un concierto en Festival de Música Antigua de Utrecht de 2004.

viernes, 15 de mayo de 2009

"El Huelgas" vuelve a casa


Muchos éramos los que nos preguntábamos que pasaba con el Huelgas-Ensemble -conjunto belga, formado en 1971 por el gran Paul Van Nevel-, puesto que su actividad discográfica -no así concertística, que sigue al alza- había sufrido un parón importante -raro en un conjunto que acostumbra a grabar varios proyectos por año- desde su última grabación -aquella maravillosa La Quinta essentia-. Pues bien, cuando -justamente mañana, día 16 de mayo, hace un año exacto- tuve la oportunidad de presenciar un concierto de dicho conjunto, precisamente con ese programa de La Quinta essentia, junto al ensayo general del mismo y pude hablar con la mano derecha de Van Nevel, al cual, entre varias cuestiones, le pregunté por el próximo proyecto del grupo. Él me lo comentó y ahí quedó la cosa.

Pero hace unos días me han llegado unas noticias -bastante fiables, creo- de que aquel proyecto que me habían comentado sí se ha grabado y se va a editar, pero la sorpresa del asunto radica en que no se editará en Harmonia Mundi -su casa discográfica desde unos 12 años- sino que volverán a la que fue su casa durante la mayor parte de su carrera: Sony Classical. El proyecto exacto llevará el título de La poésie chromatique de Michelangelo Rossi y saldrá al mercado en septiembre de este año -programa que fue presentado el 10 de julio de 2008, dentro del marco del Festival de Saintes-. A este respecto, recuerdo haber comentado, en aquella charla, lo tardío del repertorio para este conjunto, acostumbrado a moverse en torno a los siglos XIV, XV y XVI.

No obstante, esta no es la única buena noticia que nos traen los amigos de Sony, sino que se anuncia una edición especial recopilatoria, en 15 CD's, de algunas de las grabaciones más representativas que los belgas grabaran para Sony, en su mítica serie Vivarte y que estará disponible en agosto, como celebración del regreso del conjunto al sello.
Teniendo en cuenta la vastísima producción que para este sello grabó "el Huelgas" -dentro de la amplísima discografía del grupo- y que la mayoría de ellos hoy se encuentran descatalogados, la noticia supone un auténtico milagro para los fanáticos seguidores del conjunto, entre los que me encuentro.
Desde luego, ya tienen un comprador seguro.




Jean Richafort (c.1480-c.1547). Introitus, Requiem a 6 [in memoriam Josquin]
Álbum: Requiem (in memoriam Josquin Desprez)
Huelgas-Ensemble - Paul Van Nevel, dirección
Harmonia Mundi 2002





Alexander Agricola (c.1446-1506). Kyrie, Missa Je ne demande
Álbum: A Secret Labyrinth
Huelgas-Ensemble - Paul Van Nevel, dirección
Sony Classical (Vivarte) 1999